Presentación

La pintura de la voz (palabras con que el filósofo y escritor francés François-Marie Arouet, más conocido como Voltaire, calificó el arte de la escritura) nace con la pretensión de ser un lugar de intercambio de opiniones sobre literatura.
Cuando el tiempo me lo permita, iré publicando noticias interesantes del mundo literario, comentarios de libros que he leído recientemente, de mis obras favoritas, etc
.

jueves, 2 de marzo de 2017

Lecturas recientes: Mucho ruido y pocas nueces


Mucho ruido y pocas nueces (1958-9)
William Shakespeare

Leonato, un noble, amable y respetable, vive en la idílica ciudad italiana de Messina. Comparte su casa con su querida hija Hero, su inteligente y bromista sobrina Beatrice, y su hermano mayor Antonio, el padre de Beatrice.

Al comienzo de la obra, Leonato se prepara para recibir en casa a unos amigos que vienen de la guerra. En el grupo de soldados victoriosos se encuentra el príncipe don Pedro, es un buen amigo de Leonato, y dos de sus camaradas: Claudio, un noble joven respetable y guapo, y Benedick, un hombre inteligente que hace bromas ingeniosas todo el tiempo, y a menudo a expensas de sus amigos. Benedick es conocido por su destreza tanto en el arte de la guerra como en el de la palabra. Se autoproclama misógino y gusta de jurar que jamás sentará la cabeza. Don Juan, el hermano ilegítimo de don Pedro, también forma parte de la partida. Es un hombre taciturno y antipático que causa problemas a los demás.

Al poco tiempo de llegar los soldados a la casa de Leonato, Claudio y Hero se declaran su amor y deciden casarse. Mientras tanto, Benedick y Beatrice retoman la guerra de insultos ingeniosos que solían arrojarse el uno al otro en el pasado. A diferencia de Hero, Beatrice no tiene pelos en la lengua.

Para pasar el tiempo durante la semana antes de la boda, los amantes y sus amigos deciden jugar a un juego. Quieren que Beatrice y Benedick, que están claramente hechos el uno para el otro, dejen de discutir y se enamoren. Sus trucos darán con el tiempo el resultado esperado.

Pero don John está empeñado en perturbar la felicidad de los demás. Envía a su compañero Borachio a cortejar a Margaret, la sirvienta de Hero. En la oscuridad e la noche, también lleva a la ventana de la criada a Don Pedro y a Claudio para que lo vean. Creyendo que ha visto a Hero siéndole infiel, Claudio se enfada y humilla a Hero el día de su boda acusándola de lujuria y la abandona en el altar. Los afligidos miembros de la familia de Hero deciden fingir que ella murió de repente a causa del impacto y el dolor, y la esconden lejos mientras esperan que la verdad sobre su inocencia salga a la luz. Como resultado del rechazo, Benedick y Beatrice se confiesan finalmente su amor. Por suerte, los vigilantes nocturnos oyen a Borachio fanfarronear de su crimen. Dogberry y Verges, los cabezas de la policía local, arrestan a Borachio y a Conrad, otro de los seguidores de don John. Todos se enteran de que Hero es inocente en realidad, mientras Claudio, que cree que está muerta, llora su pérdida.

Leonato le dice a Claudio que, como castigo, tiene que hacer saber a todos los habitantes de la ciudad de la inocencia de Hero. También quiere Leonato que Claudio se case con su sobrina, una chica que, según dice, se parece mucho a la muerta Hero. Claudio marcha a la iglesia con los demás, dispuesto a casarse con la misteriosa mujer enmascarada que cree la sobrina de Hero. Cuando Hero, la mujer enmascarada, descubre su identidad, Claudio no puede sentirse más feliz. Benedick le pide entonces a Beatrice que se case con él, y después de una pequeña discusión, acaban poniéndose de acuerdo.

Mucho ruido y pocas nueces está considerada como una de las mejores comedias de Shakespeare, pues combina elementos de gran hilaridad con meditaciones serias sobre el honor, la culpa o la política. Al igual que Como deseéis y Noche de Reyes, Mucho ruido y pocas nueces acaba con matrimonios múltiples y sin muertes.

Aunque una de las características de las comedias de Shakespeare es que nadie muera, sería un error dar por hecho que la muerte no está presente en este género. A menudo, sus comedias aceptan la muerte mejor que las tragedias, y tratan ésta como una parte del ciclo natural de la vida. Mucho ruido y pocas nueces no es una excepción, y que Hero finja haber muerto de humillación hace que la muerte esté más presente aquí que en cualquiera de sus otras comedias.

La crisis que subyace en el centro de Mucho ruido y pocas nueces configura una obra que crea un fuerte sentido de enfado, traición, odio, dolor y desesperación entre los personajes principales. Aunque la crisis acaba resolviéndose, Mucho ruido y pocas nueces parece haberse escapado por los pelos de convertirse en una una tragedia. De hecho, la línea divisoria entre tragedia y comedia no es siempre muy nítida. Muchos críticos han señalado que el argumento de Mucho ruido y pocas nueces comparte elementos significativos con el de Romeo y Julieta y con el de la última obra teatral de Shakespeare, Cuento de invierno, que la mayoría de los críticos asignan a un género diferente, el de problem comedy o romance. Al igual que Hermione en Cuento de invierno, Hero escenifica una muerte falsa para volver a la vida una vez que su amado se ha arrepentido.

Aunque los jóvenes amantes Hero y Claudio proporcionan el ímpetu principal de la trama, la cortesía entre los mayores, los amantes más sabios Benedick y Beatrice, es lo que convierte a Mucho ruido y pocas nueces en una obra tan memorable. Benedick y Beatrice discuten con un ingenio delicioso, y Shakespeare realiza su viaje desde el antagonismo al amor sincero con un rico sentido del humor y la compasión. Puesto que Beatrice y Benedick tienen una historia detrás de ellos que añade peso a su relación, son mayores y más maduras que los típicos amantes de las comedias de Shakespeare. Sin bien su competitividad insana los revela como novicios infantiles cuando llega el amor.

Mucho ruido y pocas nueces es una deliciosa comedia que aborda un buen número de los temas favoritos de Shakespeare, tales como la confusión entre los amantes, la guerra de sexos y la reparación del amor y el matrimonio, temas todos ellos muy habituales a lo largo de la historia de la literatura. Más original es, sin duda, el tratamiento de la gracia social: el modo de hablar denso y extravagante de los personajes representa el ideal por el que luchan de los cortesanos renacentistas en sus interacciones sociales. El lenguaje de la obra está saturado de metáforas y ornamentado con retórica. Benedick, Claudio y don Pedro emplean ese tipo de charla ingeniosa que solían utilizar los cortesanos para atraer la atención y aprobación en las casas de los nobles. Se esperaba que los cortesanos hablaran en este tono elevado, si bien sus inteligentes actuaciones debían parecer brotar sin esfuerzo. Así pues, Benedick enmascara su esfuerzo y parece proyectar elegancia y gracia naturales mediante la ilusión del no esfuerzo. Tanto él como sus compañeros intentan exhibir sus pulidas gracias sociales tanto en su comportamiento como en su discurso o forma de hablar. No en vano, el argumento de la obra está basado en engaños deliberados, algunos malevolentes y otros benignos. Uno de estos engaños trae como consecuencia la desgracia de Hero, mientras el ardid de su muerte allana el camino para su redención y reconciliación con Claudio. De un modo más ligero, Beatrice y Benedick son llevados a pensar que el uno ama al otro, y en realidad se enamoran del otro como consecuencia de ese engaño.

La obra muestra que el engaño no es inherentemente malo, sino algo que puede ser causado como un medio de lograr buenos y malos fines. Por eso, resulta difícil a veces distinguir entre el engaño bueno y el malo. De hecho, los personajes se ven con frecuencia atrapados en sus propias ilusiones y en las que ayudan a crear los unos para los otros. Así, por ejemplo, Benedick y Beatrice flirtean cáusticamente en el baile de máscaras, posiblemente conscientes ambos de la presencia del otro y, sin embargo, fingiendo no conocer a la persona que se esconde detrás de la máscara.

Del mismo modo, cuando Claudio ha avergonzado y rechazado a Hero, Leonato y los suyos anuncian que Hero ha muerto para castigar a Claudio por su error. Cuando Claudio regresa, penitente, para aceptar la mano de la “sobrina” de Leonato (Hero, en realidad), entra un grupo de mujeres enmascaradas y Claudio debe casarse ciegamente. El enmascaramiento de Hero y las otras mujeres revela que la institución social del matrimonio tiene poco que ver con el amor. Al final, el engaño resulta no ser ni totalmente positivo ni negativo, sino un medio de llegar al final, de crear una ilusión que ayuda a conseguir el éxito social.

Por supuesto, Mucho ruido y pocas nueces, no es tan sólo una comedia romántica. La obra crea una contrapartida más ligera y frívola de alguna de las tragedias más oscuras de Shakespeare. Como en Romeo y Julieta vemos a un amante que se hace pasar por muerto con la esperanza de una reconciliación romántica con el hombre al que está prometida. Sin embargo, a diferencia de esta tragedia, el amante no se da cuenta de su error demasiado tarde. Los amantes en Romeo y Julieta y Otelo son amantes estúpidos, en el sentido que se enamoran a primera vista y se idealizan, para más tarde mostrarse incapaces de superar las dificultades con que se encuentran sin llegar a matarse a sí mismos o el uno al otro. En La fierecilla domada, sin embargo, encontramos a amantes sabios, cuyo cortejo es más como un combate en el que cada uno de ellos deliberadamente prueba al otro. En ninguna otra obra de Shakespeare se contrastan con más claridad estos dos tipos de parejas que en Mucho ruido y pocas nueces.

A.G.

martes, 14 de febrero de 2017

Lecturas recientes: El arte de la guerra


El arte de la Guerra (siglos V-III a. C.)
Sun Tzu

El supremo arte de la guerra
es someter al enemigo sin luchar.

Concebido como un tratado militar de la antigua China, El arte de la guerra es un clásico de la ciencia de los estudios militares. Durante generaciones, los investigadores han tratado de averiguar quién fue Sun Tzu, o si en realidad existió. La leyenda afirma que fue un general chino de la época conocida como el Período de la Primavera y el Otoño. Fue éste un tiempo gran agitación en China, pues muchos estados vasallos competían por el poder y control de los territorios menos poblados del país. Bajo estas circunstancias, la destreza como guerrero de Sun Tzu estuvo muy demandada.

El arte de la guerra es un libro difícil de resumir a pesar de su brevedad. Contiene trece capítulos, si bien existe evidencia de que hubo más, cada uno de los cuales aborda un aspecto diferente de la guerra. En este corto espacio, encontramos una enorme lista de consejos militares y una gran sabiduría. Se abordan los diferentes tipos de lucha o confrontación, sea externa o interna. Se habla, por ejemplo, de la importancia de conocerte a ti mismo y a tu enemigo. Si conoces a los demás y a ti mismo, no te pondrás en peligro en el campo de batalla; si no conoces a los demás, pero te conoces a ti mismo, ganas una batalla y pierdes otra; si no conoces a los demás ni a ti mismo, estarás siempre en peligro.

Pero El Arte de la Guerra trata de algo más que la guerra. Trata de cualquier tipo de lucha o confrontación. Tomado de un modo literal, puede entenderse la utilidad de sus consejos en la guerra de la antigüedad; tomado de un modo metafórico, sus consejos se pueden aplicar fácilmente a las técnicas utilizadas en los negocios, la política o cualquier otro lugar en el que exista algún tipo de conflicto o confrontación. En este sentido, una gran parte de la obra trata del liderazgo y las mejores cualidades que ha de tener un líder: “El liderazgo es una cuestión de inteligencia, confianza, humanidad, coraje y severidad”. Sun Tzu resalta la importancia de la disciplina en el liderazgo, con recompensas y castigos establecidos que han de aplicarse de forma congruente de modo generalizado. Un buen consejo para un general, tanto como para el ejecutivo de una empresa, un entrenador o un político.

En efecto, gran parte de los contenidos de la obra son fácilmente aplicables al tiempo actual. Tomemos, por ejemplo, la siguiente frase: “Considera los defectos de la personalidad de tu enemigo y utilízalos para tu propio beneficio”. Es un buen consejo, sin duda. O estas otras: “Que tus planes sean oscuros e impenetrables como la noche”. “Toda guerra está basada en el engaño”.

Estos consejos pueden aplicarse, por ejemplo, al mundo del deporte. Dudo que los atletas profesionales participen en una competición importante sin haber analizado en casa los movimientos de sus rivales. Del mismo modo, los generales tienen que diseccionar las estrategias del enemigo hasta el más mínimo detalle antes de de articular su propia estrategia.

Este consejo es de vital importancia en un buen número de situaciones. Mucha gente comete el error de competir sin comprender a sus rivales, y lo que es peor, a veces sin ni siquiera conocerlos. Siempre que te encuentras inmerso en un conflicto, debes ser consciente de tus puntos fuertes y débiles, al igual que de los de tu rival. El consejo de Sun Tzu resulta válido en muchas situaciones diferentes.

No existe un modo mejor de aprender todas y cada una de las facetas del arte de la guerra que de personal militar con experiencia. Y mucho mejor si esa persona es también un estratega y filósofo. Esto es exactamente lo que era Sun Tzu; un militar, general, filósofo y estratega. Hoy en día, su obra es cada vez más popular entre líderes políticos, estrategas militares y profesionales de la administración de empresas y los negocios.

Podemos juzgar lo asombroso que es El arte de la guerra por el hecho de que, tal como hemos visto, sigue en valor hoy en día. Además de su relevancia histórica, el libro aún retiene su pleno valor en su habilidad de aconsejar al lector, puesto que uno puede aplicar su sabiduría a algo más que el militarismo arcaico. Por ejemplo, la frase “la mejor victoria es cuando el enemigo se rinde por voluntad propia antes de que haya hostilidades”, o “Es mejor ganar sin luchar”. Aunque Sun Tzu afirmaba esto en el contexto de la estrategia militar, este consejo se aplica a todos los conflictos, y la lucha puede significar más que sólo violencia.

Los hombres de negocios pueden utilizar, más que nadie, las enseñanzas de El arte de la guerra, pues la competencia entre los negocios modernos en el mundo de la empresa refleja la competencia entre los militares de la antigüedad.

En definitiva, una obra muy reveladora e instructiva. Un libro enigmático, mundano a veces pero tremendamente poético, cuya lectura recomiendo encarecidamente.

A.G.

sábado, 11 de febrero de 2017

Lecturas recientes: La princesa de hielo

 
La princesa de hielo (2008)
Camila Läckberg

De regreso a Fjällbacka, su pueblo natal, después del funeral de sus padres, la escritora Erica Falck se encuentra con la trágica noticia de la muere de Alex Wijkner, su amiga de la infancia. Un habitante del pueblo ha encontrado su cuerpo en una bañera llena de agua. La casa está tan fría que se ha formado hielo alrededor del cuerpo de la mujer. Sus muñecas cortadas apuntan a que ha sido un suicidio.

Alex Wijkner, de soltera Cargren, llevaba una semana muerta. Era la copropietaria de una galería de arte en la ciudad y había crecido en la casa, que aún pertenece a su familia. Últimamente había tenido la costumbre de pasar los fines de semana en la casa familiar de Fjällbacka.

Erica Falck, por su parte, es una conocida autora de biografías de prominentes escritoras suecas y ha regresado a casa para terminar la ingrata tarea de limpiar la casa de sus padres después del accidente de coche que las ha dejado huérfanas a ella y a su hermana pequeña Anna. Alex había sido su mejor amiga hasta el momento en que abandonó Fjällbacka, inesperadamente y sin previo aviso, para vivir en el extranjero a la edad de diez años. Erica, sin embargo jamás entendió el porqué de aquella huída.

Unos días después, Erica visita a los padres de Alex para expresar sus condolencias y ellos le piden que escriba un artículo conmemorativo sobre su hija para el periódico local. Esto lleva a Erica a plantearse la posibilidad de escribir un libro acerca de la vida y muerte de la hermosa pero inaccesible Alex. Será su primera obra de ficción, aunque inspirada en la vida de su amiga, cuyo fin será encontrar respuesta a las preguntas acerca de su amistad perdida.

Una de las primeras entrevistas de Erica es con Francine, una amiga y copropietaria de la galería de arte, que le dice a Erica que es imposible que Alex se suicidara, pues esperaba un hijo y estaba exultante ante tal acontecimiento. En efecto, la autopsia revelará que ha sido asesinada.

A medida que empieza a investigar la vida de Alex en la época en que ella y su familia desaparecieron de la ciudad y en los años posteriores, Erica se da cuenta de que el bloqueo del escritor contra el que lleva luchando mientras trabajaba en una biografía comienza a desaparecer. Mientras tanto, la muerte de Alex es investigada por la policía local, encabezada por Bertil Mellberg, una figura casi caricaturesca e inepta. Entre los miembros de su equipo se encuentra el detective Patrik Hedstrom, un viejo amigo de Erica, de quien estuvo enamorado en los días de la escuela. Su reencuentro reaviva el amor entre los ex compañeros de clase, de tal forma que se inicia una relación entre ambos. Aunque Patrik sigue sus propias sospechas sobre el caso, es sólo cuando Erica comienza a colaborar con él en la investigación cuando la verdad comienza a emerger de una pequeña ciudad con un pasado profundamente perturbador.

Erica y Patrik descubren que Alex no era como ella la recordaba. A pesar de estar casada, mantenía una extraña relación con un borracho del pueblo (un artista dotado, pero un caso perdido) que resulta ser el sospechoso perfecto de su asesinato. Pero más tarde hay otra muerte (otro suicidio imposible) y el caso se complica aún más.

En el curso de la novela, se revelan las vidas de muchos habitantes del pueblo. Conocemos de esta manera a Sam, el desagradable y odiado cuñado de Erica. Está casado con su hermana y quiere que Erica y Anna vendan su casa familiar para que toda la familia pueda regresar a su casa de campo en Inglaterra. A Eilert Berg, el pescador que encuentra el cuerpo de Alex e informa de su muerte, y que planea en secreto escapar de su matrimonio de cincuenta años. A Anders Nilsson, un artista alcohólico que jamás se lava ni se cambia de ropa, y que tuvo una aventura con Alex; A Henrik Wijkner, el marido de Alex, que no resulta ser quien parece al comienzo. A la anciana Nelly Lorentz, fría y rica, que desprecia a Alex por razones desconocidas, aunque parece no sentir lo mismo por su hermana Julia. A la madre de Anders Nilsson, que ha trabado durante años para Nelly Lorentz, pero desea su muerte. Y a la misma Alex, que tiene secretos que al ser revelados cambiarán las vidas de muchos habitantes de Fjällbacka.

Con todo, el interés de Läckberg se centra, más que en el crimen y su resolución, en la atmósfera, las relaciones y los secretos familiares. Erica se preocupa por su hermana y tiene un amigo, Dan, cuyo matrimonio también afronta ciertas presiones. Además, está la familia rica del pueblo. El hijo y heredero de la fortuna desapareció hace quince años, mientras el hijo adoptivo no parece trigo limpio. También está la hermana de Alex, mucho más joven que ella, un patito feo en comparación con la hermosa princesa de hielo; la revelación de su identidad resulta una gran conmoción. Läckberg hace gala de una buena caracterización. Patrick, Erica y Anna son de carne y hueso y uno llega a preocuparse por sus diferentes conflictos. Resultan creíbles, reales y humanos.

El personaje más interesante y enigmático de la novela es Alex. Gracias a las perspectivas de otros personajes, llegamos a saber ciertas cosas de ella. Conocemos algunos de sus secretos y nos enteramos de mucho acerca de por qué era así. Sin embargo, jamás llegamos a verla como una persona completa y tridimensional, sino a través del prisma de otras perspectivas.

Tal como ocurre en la vida real, hay algunos pequeños asuntos que no quedan resueltos al final, y el lector no llega a saber porqué ciertas personas simplemente no dicen la verdad. Camila Läckberg presentar varias subtramas simultáneas y es capaz de hallar explicación a las diversas muertes que acontecen. El pasado parece resuelto, aunque no parece haber reconciliación. La revelación final del mayor secreto sorprende al lector con la profundidad de su depravación, a la vez que evidencia el extremo al que ciertas personas son capaces de llegar para mantener un secreto oculto.

La princesa de hielo tiene un toque de procedimental policial, pero también se trata de una historia triste acerca del modo en que el pasado afecta al presente. Uno de los puntos fuertes de la novela es el sentido de lugar que crea su autora. Fjällbacka se hace real en cada página: sus paisajes, sonidos y olores. Läckberg hizo un gran trabajo al crear un sentimiento de vida en una pequeña comunidad donde todos se conocen y no hay secretos, o al menos eso es lo que parece a primera vista.

Los lectores acostumbrados a la novela negra clásica descubren en La princesa de hielo la presencia de unos elementos que la convierten en un producto singular. Si bien la historia está llena de acción, sus personajes revelan la vida real y se encuentran bien alejados de los estereotipos clásicos. Se trata de gente ordinaria y realista que se enfrenta a acontecimientos extraordinarios a su propia manera, a la  manera habitual de afrontar situaciones comprometidas. En ciertas ocasiones, cuando un personaje hace algo que podría ser peligroso, lo hace con una cierta curiosidad inocente, más que mediante un sentido heroico.

La princesa de hielo, la primera novela de la serie de Erica Falck, fue ganadora del premio a la mejor novela de crimen internacional del año (2008), concedido por Le Grand Prix de Littérature Policier. Segunda en ventas en Suecia, tan sólo por detrás del malogrado Stieg Larsson, Camila Läckberg hace gala de un estilo único y un sentido de la trama que la han convertido en un referente internacional. No en vano, la novela ha sido traducida a más de veinticinco idiomas.

A.G.

viernes, 27 de enero de 2017

Sorpresas gratas: Cuando pase tu ira

  
Cuando pase tu ira (2011)
Asa Larsson

Con la llegada de la primavera al remoto norte de Suecia, el cadáver de una mujer joven sale a la superficie abriéndose paso a través el hielo del río Thorne. Parece haber sido un accidente, pero hay algunos detalles extraños que apuntan a que ha podido ser asesinada.

Gracias a las palabras del cuerpo muerto que habla al lector sabemos que la chica se llamaba Wilma Persson y tenía diecisiete años. El día en que murió, buceaba en compañía de su novio Simon Kyrö bajo el hielo del lago Vittangijärvi, en busca del pecio de un avión de transporte nazi que había caído allí durante la Segunda Guerra Mundial. Wilma cuenta la historia de cómo ella y su novio fueron asesinados. Alguien tapó el agujero que había abierto en el hielo, evitando que pudieran salir a la superficie. Wilma luchó desesperadamente por sobrevivir, pero no tardó en tener la certeza de que pronto se quedaría sin aire que respirar.

De la investigación se encarga la agente de policía Anna-Marie Mella, que ya aparece en novelas anteriores de Larsson, en compañía de Sven-Erik, con quien mantiene una relación difícil que se remonta a tres años atrás. Anne-Marie presiona con el caso, pero Rebecka Martinsson, en su condición de fiscal de la cercana población de Kiruna, decide tomar el mando de la investigación. Se entrevista con la anciana tía abuela de la chica fallecida y con los miembros de una siniestra familia de fraudulentos hombres de negocios y sus socios. A la vez, las visiones de una figura persiguen en sueños a Rebecka Martinsson, quien sospecha que el fantasma podría ser el de Wilma Persson.

Rebecka y Anna-Maria comienzan a investigar el caso con profundidad. Hablan con vecinos que conocían a la chica muerta, y no tardan en vérselas con gente que intenta evitar que salga a la superficie la verdad sobre ciertos incidentes acaecidos durante la Segunda Guerra Mundial. Es Rebecka quien sugiere que se analicen los pulmones de Wilma, lo que permite descubrir que la chica se ahogó en el lago, no en el río. Alguien quiere asegurarse de que el pecio jamás se encuentre.

En las extrañas aldeas rurales del norte de Suecia se encuentran con gente capaz de hacer cualquier cosa para proteger sus secretos. Algunas de las heridas y conflictos de la Guerra no están aún curados. En efecto, su investigación remueve rumores que llevaban tiempo durmientes, no sólo de un avión alemán con suministros para la Wehrmacht que se perdió en 1943, sino de aquellos habitantes de la ciudad que colaboraron con los nazis. Aunque Suecia se había declarado oficialmente neutral, hubo cierta colaboración con los Nazis en transportes a la costa del Báltico. Además, Anne-Maria y Rebecka se enfrentan a la amenaza de un asesino que volverá a matar para asegurarse de que el pasado permanezca enterrado para siempre bajo la nieve y el hielo silenciosos de medio siglo.

Rebecka, no obstante, es una mujer joven que ejemplifica el enigma moderno. Nació en Kiruna, en Laponia, al norte de Suecia y huyendo de una adolescencia infeliz de fanatismo religioso se convirtió en una abogada financiera en Uppsala. Es una heroína decidida que adora a los perros y comparte con Wilma una atracción visceral hacia las costumbres ancestrales de los pueblos y las vidas tradiciones de los que viven de la tierra, en lugar de simpatizar con aquellos de su generación que viven un ambiente sofisticado y vacío.

Siempre hay una miasma de lo sobrenatural rodeando a Rebecka y a los otros personajes y escenarios de la novela. Este aspecto se halla presente en la forma de una persona muerta que parece condenada a observar los acontecimientos hasta que sea capaz de encontrar descanso, y en una alta dosis de pasión y reverencia religiosa.

Con gran maestría narrativa Asa Larsson entreteje el pasado y relatos de testigos, en yuxtaposición con el presente. Son dignos de mención su acertado examen psicológico de los personajes y su resuelta disección de los deseos y necesidades humanas en el marco de una fascinante historia de amor y venganza. La trama está cuidadosamente estudiada y finamente hilada y el final es dramático y emocionante

Cuando pase tu ira es el cuarto libro de la serie sobre Rebecka Martinsson y la inspectora Anna-Maria Mella. Con posterioridad a los terribles acontecimientos acaecidos en el libro previo, La senda oscura, donde Rebecka mató a tres hombres en defensa propia. Sin embargo, ésta es la primera novela que he leído de Asa Larsson, quien me ha parecido una buena escritora y con un estilo propio que se desmarca del estilo canónico de la novela de misterio al uso. Con todo, no me gustó especialmente que la autora concediera una voz narrativa a la muerta, Wilma.

Una novela fascinante que te engancha desde la primera página, quizá porque, tal como he señalado, es una historia de misterio que no está escrita de la manera habitual. He de decir que la leí en apenas tres días, lo cual habla bien a las claras de su capacidad de atracción.

Cuando pase tu ira es, además de todo lo dicho, un libro sobre represión, violencia, devoción y crueldad. En este sentido, merece la pena señalar que la cita del Libro de Job que da título a la novela hace referencia con mucho acierto al dolor de la existencia humana.

Asa Larsson está reconocida como una de las grandes escritoras del momento de novelas de crímenes psicológicos y es particularmente buena en la evocación de comunidades locales, mitos y supersticiones que se encuentran en peligro de extinción en nuestra sociedad globalizada.

A.G.

sábado, 14 de enero de 2017

Lecturas recientes: Expiación


Expiación (2001)
Ian McEwan

Nos encontramos ante una historia de amor, un drama de guerra pero, sobre todo, una historia sobre los poderes destructivos de la imaginación. Sobre cómo una monstruosa mentira contada por una niña de trece años es capaz de mandar a la cárcel al amante de su hermana mayor y destruir la existencia de una familia de clase media-alta.

El comienzo de la novela no es en modo alguno apasionante. Por el contrario, las primeras setenta páginas aproximadamente son un extenso resumen de impresiones diversas. Un aire de quietud flota en el ambiente.Vemos a varios personajes ir y vienen pero la novela, en este punto, parece poblada principalmente por sus influencias literarias. Entre éstas la más notable es la de Virginia Woolf. La técnica no es exactamente un flujo de conciencia (stream of consciousness), tanto como una lenta deriva de asociaciones.

La novela, en efecto, comienza de un modo engañoso. Gosford Park, en Surrey, se revela como una especie de escenario idílico en la campiña inglesa. Amanece un día caluroso y bochornoso del verano de 1935. Se oyen rumores de guerra, mientras la familia Tallis se ha reunido en la mansión familiar con ocasión de una comida especial: el hijo mayor, Leon, vuelve a casa de visita. Sin embargo, la familia no parece tan sólida como la espléndida mansión, rodeada de vastos terrenos. El padre, una presencia distante, se encuentra como siempre en Londres, ocupado en unos misteriosos planes de defensa y envuelto desde hace tiempo en una relación. La madre, Emily se pasa gran parte del tiempo tumbada en su habitación a consecuencia de severas migrañas. El hijo, Leon, es un afable bromista que llega a la mansión en compañía de un joven rico y estúpido hombre de negocios. La hija mayor, Cecilia, acaba de de llegar de Girton College, Cambridge, y se encuentra perdida. La hermana pequeña, Briony, es una niña ferozmente disciplinada que desea expresar en el papel su deseo de que el mundo sea tan disciplinado como ella. Además, nos encontramos al guapo Robbie Tuner, el protegido de la familia, que también acaba de llegar de Cambridge. Su madre es la criada de los Tallis y vive con ella en una casita próxima. Los Tallis pagan sus estudios. Robbie quiere ser médico. Cecilia y Robbie crecieron juntos y ella está enamorada de él.

También han llegado a la mansión los hijos de Hermione, la hermana de Emily, de los que su madre se ha despreocupado. La sexy y manipuladora adolescente Lola y los dos patéticos gemelos, Jackson y Pierrot, a los que Briony convence para que tomen parte en la obra de teatro que ha escrito, un fárrago absurdo llamado Los juicios de Arabella. La obra tiene la intención de ser una bienvenida a casa a su hermano Leon. Se trata de la fantasía de una escritora muy joven entusiasmada por la posibilidad de crear en muy pocas páginas un mundo completo. Expiación es en realidad una versión adulta de este logro, un conflicto entre verdad y fantasía, el modo en que un novelista falsea la realidad.

Al final del día Robbie y Cecilia han descubierto que están apasionadamente enamorados, los gemelos se han escapado, Lola ha sido ultrajada y Briony ha sido acusado de violación a Robbie, que ha sido arrestado, y, lo que es menos importante, Los juicios de Arabella jamás han sido representados.

Percibimos desde el comienzo que entre Cecilia y Robbie sucede un cierto tipo de animosidad o atracción irreconciliable. Briony presencia desde una ventana de la mansión una pelea entre ambos. Cecilia y Robbie se encuentran junto a una fuente. Se les ha caído al agua un valioso jarrón que le dieron a un tío de ella en la Primera Guerra Mundial los aldeanos franceses a los que había salvado. Una de los sirvientes había roto el jarrón durante la guerra. Aunque se arregló, es endeble y no sobrevive mucho tiempo. Cuando Robbie se dispone a saltar al agua a recuperar las piezas, Cecilia se quita la ropa, quedándose tan sólo con la ropa interior, y salta a la fuente.

Más tarde, Robbie intenta articular sus sentimientos por Cecilia en una carta al final de la cual desliza con toda crudeza la verdad desnuda, esto es, su deseo de tener relaciones íntimas con Cecilia. Sin embargo, descarta por razones obvias ese borrador y elabora otro, más suave, que tiene la intención de enviar. Pero por accidente envía la carta incorrecta a Cecilia por mediación de Briony, que la abre y la lee.

Las consecuencias son devastadoras. Por si fuera poco, Briony descubre a Robbie y Cecilia haciendo el amor con violencia en la biblioteca. Briony va componiéndose su propia idea de la situación.

La revelación de las palabras finales de la carta de Robbie pervierten el mundo de los Tallis. Casi de inmediato ocurre otro acontecimiento que nos recuerda al acaecido en Pasaje a la India, de E.M. Forster, que ya comentamos en este blog. El primo gemelo de nueves años se escapa de la casa. Durante la búsqueda, Lola es asaltada sexualmente en una zona arbolada, pero no sabe por quién. A pesar de la oscuridad, Briony, que hemos visto aspira a ser escritora, piensa que puede identificar al agresor como el lascivo Robbie y agrava su transgresión con la carta dirigida a Cecilia al convencer a Lola y a todos los demás (excepto a Cecilia), de que nadie sino Robbie es el culpable. A diferencia del incidente acaecido en las cuevas de Marabar, la mujer ultrajada no se retracta y Robbie acaba con sus huesos en la cárcel. Aprendemos que por desgracia Briony también está enamorada de él. Será la forma de vengarse por su desdén. La venganza de la niña que se siente tentada, si bien aún exiliada, de la edad adulta.

Las dos partes siguientes de la novela tratan de las consecuencias de las mentiras de Briony en la familia Tallis. En la segunda parte se cuenta cómo, después de salir de la cárcel, antes de tiempo por unirse a la infantería, Robbie forma parte del ejército aliado que es evacuado a Dunkerque. Cecilia espera su regreso. Tanto ella como Briony trabajan de enfermeras. En estas páginas McEwan capta magistralmente la banalidad y el horror de la guerra. En contraposición, el crimen aparentemente inmotivado de Briony parece casi insignificante. No obstante, Briony, que ha madurado gracias a su experiencia en el hospital, le pide perdón a su hermana.

La tercera se sitúa en Londres, donde Briony lucha por superar el dolor de las muertes en Dunkerque. El estilo elíptico de las primeras páginas de novela no tiene cabida aquí, puesto que la descripción del horror de las heridas, la mutilación y la muerte se amontonan delante de los ojos de Briony. ¿Puede está dedicación a las víctimas aliviar a Briony de su culpa? Podemos preguntarnos si su expiación depende de que Robbie sobreviva o si se puede lograr mediante la consumación de sus ambiciones literarias, gracias a una novela como la que está escribiendo. Pero es difícil decidir quién puede garantizarle la expiación al novelista, cuya capacidad de crear y relaborar el mundo significa que no hay ninguna autoridad por encima a la que apelar.

La última parte de la novela es un epílogo fechado en 1999. Averiguamos que Briony es una famosa novelista de 77 años que sufre episodios de demencia. Que fue ella quien escribió las tres secciones de la novela que acabamos de leer. Expiación se revela como la novela que Briony Tallis ha estado escribiendo entre 1940 y 1999. Cuando Briony comienza a escribir la obra como una novela corta en 1949, piensa que debería ser moderna e impresionista, como Virginia Woolf. Peor recibe una carta de rechazo de Cyril Connoly, de Horizon, en la que le dice que su ficción debería tener más argumento.

Así pues, Robbie y Cecilia nunca estuvieron juntos, tal como sugiere la tercera parte. Robbie murió en Francia, en 1940, y Cecilia murió ese mismo año en Londres, durante los bombardeos alemanes. El texto que acabamos de leer no es sino la expiación de Briony por lo que hizo. No pudo resistir la oportunidad de salvar a los jóvenes amantes, de continuar sus vidas en la ficción, de dar a la historia un final feliz. Esta revelación enfatiza aún más la ambivalencia ya explícita de la novela acerca del hecho de ser una novela, y convierte al libro en un artefacto propiamente posmoderno. Otra cuestión es que este epílogo sea necesario en realidad. Su novela cuenta en apariencia la misma historia que Ian McEwan. A Briony, sin embargo, no le preocupan tanto los hechos. De lo contrario, escribe, debería haber escrito un libro diferente. Piensa que ojalá pudiera escribir un final feliz, todo bien y los amantes vivos y reunidos. No es imposible, dice. De hecho ya lo ha escrito y ya lo hemos leído y probablemente creído.

Expiación es un drama privado de pérdida de la inocencia y traición, que se desarrolla sobre el trasfondo de una historia mayor de mala fe. La historia personal es dolorosamente fuerte. Hay todo tipo de detalles humanos tiernos y exactos como la determinación de los amantes a sobrevivir, la fe de la madre de clase trabajadora en su hijo, la dedicación de Emily a sus migrañas. El título parece sugerir que Briony hará algo por medio de la expiación, pero nada bastante adecuado parece ocurrir. El problema, aprendemos al final, era que cómo puede un novelista lograr expiación cuando, con su poder absoluto de decisión, es también una especie de Dios. Concluimos, pues, que hay expiación ni para Dios ni para los novelistas.

La novela se revela también como una lamentación sofisticada de los peligros de la fantasía y la brecha entre realidad y arte. Sus múltiples alusiones literarias sitúan la historia dentro de un rico contexto literario a la vez que resalta el artificio implicado en  la creación de una obra literaria.

Al final de la novela descubrimos cómo el daño premonitorio del jarrón recuerda a lo que le sucede a otros objetos frágiles de gran valor pero fácilmente arruinados, tales como la virginidad de Cecilia y su propia vida. Al igual que el jarrón que trata de rescatar Cecilia, al final no parece sobrevivir mucho: la familia, los hijos, la memoria, la escritura, quizá incluso el amor y el perdón. O quizá no.

Expiación es sin duda una de las mejores novelas de este siglo.

A.G.