Presentación

La pintura de la voz (palabras con que el filósofo y escritor francés François-Marie Arouet, más conocido como Voltaire, calificó el arte de la escritura) nace con la pretensión de ser un lugar de intercambio de opiniones sobre literatura.
Cuando el tiempo me lo permita, iré publicando noticias interesantes del mundo literario, comentarios de libros que he leído recientemente, de mis obras favoritas, etc
.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Lecturas recientes: Intercambios


Intercambios (1975)

David Lodge

.

Divertida comedia, desternillante en ocasiones, y al más propio estilo de David Lodge, Intercambios está en la línea de Pensamientos secretos o La caída del Museo Británico, obras que ya hemos comentado en este blog. La historia, de nuevo, es bien sencilla: Morriz Zapp, un brillante profesor estadounidense de la ficticia universidad norteamericana de Euphonia intercambia su puesto durante seis meses con Philip Swallow, el eminente y profesor británico de la también imaginaria universidad inglesa de Rummidge (un lugar, por cierto, ya utilizado por David Lodge en otras novelas).

.

El susodicho intercambia resulta en una sucesión de malentendidos y, lo que es más tremendo, en un involuntario pero curioso intercambio de parejas, que resulta en propio beneficio de cada uno de los cuatro implicados. Precisamente porque cada uno es lo opuesto a su colega, no les resulta difícil seducir a la esposa del otro, que encuentra en su nuevo ligue todo aquello de lo que adolecía su pareja. ¿Cómo termina este desbarajuste? Pues de una forma insospechada… No esperarán que les desvele el final… Sólo diré, como una curiosidad, que terminé de leer esta novela precisamente en un avión; el mismo escenario en que transcurre la primera escena del libro. Sí, ya sé: no he aclarado nada.

..

Por otra parte, la experiencia en tierra extraña supone para los dos profesores universitarios una insólita zambullida en un mundo que les es a ambos desconocido y, en cierto modo, incomprensible. El inquieto profe norteamericano ha de aclimatarse a la vida insoportablemente plácida de un tranquilo barrio residencial de una capital de provincias inglesa, mientras que el pacífico profe inglés ha de arreglárselas como pueda en un clima inusualmente soleado y un campus politizado, en el que abundan las manifestaciones, se consumen drogas, se practica el sexo con desenfreno y reina una alegre anarquía. Gran parte del humor de la novela reside en la perplejidad que este cambio de escenario suscita en los protagonistas, y en manera que tiene cada uno de aclimatarse a un ambiente hostil. Resulta inevitable tomarse las cosas con filosofía… y con mucho sentido del humor.

..

En otro orden de cosas, podemos afirmar que David Lodge emplea un estilo que muy bien podría definirse como caótico. No en vano, con cierta frecuencia nos asalta la impresión de estar leyendo una novela experimental. Contiene elementos que podrían ser encuadrados dentro del género de la novela epistolar; hay capítulos a base de anuncios y reseñas en revistas; y hasta un fragmento que asemeja una obra teatral o un guión cinematográfico.

..

La novela recibió una acogida muy buena por parte de la crítica y el público en general. Recibió, de hecho, los premios Hawthornden y Yorkshire P. Fiction, y dio fama internacional a su autor. Es lógico, pues como ya hemos comentado en más de una ocasión en este blog, David Lodge da en blanco cada vez lanza sus dardos sobre el mundo académico que tan bien: habla de pequeñas miserias, de grandes problemas, de las luchas intestinas por el poder, los odios, rencillas y competitividad de la universidad…y, por supuesto, líos de faldas, que no falte.

..

A.G.

martes, 14 de septiembre de 2010

Lecturas recientes: El doble


El doble (1846)

Fiodor Dostoievski

.

Es bien sencilla la historia que nos cuenta esta breve novela: Yakov Petrovich Goliadkin, un funcionario público y disciplinado, atrapado en los engranajes de la maquinaria estatal, se encuentra para su horror, con un hombre que no sólo es idéntico a él, sino tiene su mismo nombre y apellidos. Una vez vencido el estupor inicial, Goliadkin se deja seducir por su doble, quien, en efecto se gana su amistad e incluso entra a trabajar en el mismo departamento del ministerio que él. Sin embargo, el otro Goliadkin no tarda en engatusar a los superiores del primer Goliadkin y se obstina en poner en entredicho a su valedor, hasta el punto de provocar su irremediable caída en desgracia.

.

El criado de Goliadkin, Petrushka, asiste al penoso proceso de decadencia que abate a Goliadkin. En este sentido, encarna la integridad de la clase baja a la que pertenece, el estrato inferior de una sociedad clasista estructurada piramidalmente. Además, presencia, como mudo testigo de excepción, los convulsos vaivenes sociales de la burocracia zarista, en la que acampan a sus anchas gentes sin escrúpulos que manipulan sin el más mínimo pudor, con el fin de lograr sus fines espurios. El jefe de Goliadkin, Andrei Filippovich, encarna, por su parte, al jefe necio e intolerante que Dostoievski retrata en algunas otras novelas.

.

Goliadkin es un hombre débil, carente de voluntad, cuyas aspiraciones profesionales no responden tanto a su propia iniciativa como a una imposición del sistema injusto y alienante que somete a gran parte de los hombres. En este sentido, su doble no es sino su enfermedad (paranoia y enajenación mental): una representación de esa lucha por sobrevivir en ese sistema voraz. Una lucha que al final resulta banal.

.

Con esta novela Dostoievski se adelanta a su tiempo, pues elabora una perfecta novela psicológica que se interna en ese lado oscuro que toda persona posee. Explora el “doble” y a uno mismo, y así cuestiona el juego que se establece en el interior de todo ser humano entre uno mismo y la imagen que queremos proyectar al exterior, con el fin de adaptarnos a la vida que nos rodea; con el fin de ser admitidos en el mundo.

.

El doble es una novela muy recomendable, sencilla en cuanto a su composición, pero altamente complicada y profunda en lo que respecta a sus planeamientos y conclusiones. Aunque no es fácil de leer, resulta muy sugerente, pues uno la percibe como algo tan real como la vida misma.

.

A.G.

martes, 31 de agosto de 2010

Lecturas recientes: La vida en sordina


La vida en sordina (2010)
David Lodge
...
La vida del profesor Desmond Bates ha entrado en una nueva etapa que se presumía mucho más placentera de lo que es en realidad. Una vez jubilado, el otrora exitoso catedrático universitario de lingüística se ve un día sorprendido por el aspecto rejuvenecido de su mujer, Winifred, con quien se casó en segundas nupcias tras la muerte de su primera esposa, con quien tuvo dos hijos. El tardía éxito profesional de Fred cobra cada vez mayor pujanza, hasta punto de reducir al marido al papel de mero acompañante y amo de casa. Esta circunstancia hace albergar a Desmond sospechas que nunca antes le habían pasado por la mente. Pero hay algo aún peor que lo golpea sin piedad: la conciencia de su pérdida paulatina de audición, que le suscita con más frecuencia de la deseada ásperas fricciones domésticas y una creciente dificultad en sus relaciones sociales.
..
La lucha denodada de Desmond Bates contra su sordera parece devenir su máximo interés en la vida. Con todo, no son infrecuentes los momentos cómicos que tal circunstancia comporta. Pero también son trágicos, a veces, derivados en parte de su negativa a asumir, no sólo su sordera sino la vejez y la muerte. En este sentido, La vida en sordina constituye una aguda y conmovedora reflexión sobre los sinsabores de la jubilación, el propio deterioro y el inevitable final que nos aguarda a todos.
...
Tal como el propio autor reconoce, hay muchos elementos autobiográficos en el personaje de Desmond Bates; ambos se están quedando sordos y ven como sus vidas se aproximan inexorablemente a su última etapa. En este sentido, recomiendo vivamente la entrevista realizada al autor que fue publicada en la revista One in Seven. La citada entrevista aparece reproducida en la página web de RNID, la mayor tienda online de productos y equipos para personas sordas o con dificultades de audición. Es una pieza muy interesante y reveladora que podéis leer en la siguiente dirección:
...
...
Como buena “novela de campus”, subgénero del que David Lodge es un reconocido maestro, no podría faltar la alumna trepa que no duda en utilizar cualquier arma para lograr sus metas. En este caso el papel está desempeñado por la atractiva americana Alex Loom, una doctoranda cuya tesis doctoral versa sobre lo que podríamos llamar la “semántica del suicidio”.
...

La vida en sordina, en ello no difiere un ápice de la mayor parte de la producción literaria de su autor, hace gala de un finísimo humor, inteligente e intelectual. También se halla repleta de juegos de palabras que complican sobremanera la tarea del traductor y acaban inevitablemente perdiéndose en la traducción. Por ese motivo, David Lodge dedica la novela a los traductores de su obra. El juego de doble sentido más repetido es el de “deaf” (sordo) y “death” (muerte), que da pie a algunos de los hilos argumentales más interesantes de la novela.

...
En definitiva, y a pesar de su edad y su prolífica producción, David Lodge no decepciona; uno sabe lo que va a encontrar cada vez que se adentra en la páginas de sus novelas. Eso sí, corregido y aumentado, como es el caso de su última producción, La vida en sordina, un relato muy recomendable... y apto para todos los públicos.
...
A.G.

jueves, 19 de agosto de 2010

Lecturas recientes: El último encuentro


El último encuentro (1942)

Sándor Márai

.

El último encuentro aborda un asunto tan sencillo como es el reencuentro de dos viejos amigos después de cuarenta y un años de distanciamiento; de dos hombres que se habían tratado como hermanos desde el tiempo lejano en que ambos vivían internos en una escuela militar. En este sentido, el tiempo –los años de separación, tanto física como espiritual- permite analizar las relaciones humanas y los motivos que mueven éstas: el amor, la amistad, el honor, la traición… La obra es, ante todo, un alegato a favor de la amistad, y más en concreto la amistad entre dos hombres. En este sentido, Sándor Márai se revela como un extraordinario observador de la naturaleza humana.


El protagonista de la novela es Henrik, un anciano general retirado del ejército astro-húngaro. Vive con la única compañía de Nini, la anciana nodriza que lo ha acompañado desde pequeño, en un pequeño castillo de caza en Hungría, al pie de los Cárpatos; un lugar en cuyos elegantes salones decorados al estilo francés se celebraron en otro tiempo elegantes veladas amenizadas por la música de Chopin.


Desde la atalaya de los años, Henrik nos cuenta su vida desde los lejanos años de su niñez, y su especial amistad con Konrad. Mientras Henrik pertenecía a una familia burguesa y era hijo de un capitán de la guardia imperial húngara y una condesa francesa, su viejo amigo -su interlocutor-, Konrad era todo lo contrario. De origen polaco y notable temperamento artístico, su situación económica era de lejos menos privilegiada que la de Konrad. Su padre era funcionario del estado de Galitzia y su madre era polaca. Henrik y Konrad se conocieron en la Academia militar cerca de Viena, y en ese mismo momento comprendieron que su amistad duraría toda la vida. Pero algo ocurre entre ellos que los distancia. Henrik se casa con Krisztina y un día, después de pasar mucho tiempo en la mansión de su amigo, Konrad se marcha. No vuelven a verse en cuarenta y un años.


La novela es en realidad un larguísimo monólogo ante un interlocutor silencioso a lo largo del cual se exponen los intrincados misterios de la naturaleza humana. El amigo guarda silencio, se limita a escuchar y simplemente asiente o niega, antes las reflexiones de su interlocutor, del narrador, que es quien soporta el peso de la historia.


El lector no tarda en descubrir que, en efecto, entre ambos hombres hay una mujer, una mujer misteriosa que, junto a otras como la madre francesa o la nodriza que acompaña al protagonista hasta los últimos días de su vida, destacan en un mundo esencialmente masculino en el que prevalecen el honor, el ejército y los valores viriles.


La novela está ambientada en el imperio austro-húngaro, ya en decadencia, y las descripciones del antiguo esplendor de la familia, las cacerías, los bailes, el emperador, los menús y la colocación de los servicios de mesa… Es la época del imperio austro-húngaro. La novela se inicia algún tiempo después; las cosas hay han cambiado y el esplendor está en decadencia.


El último encuentro destaca por la tremenda exactitud de la prosa de Sándor Márai, a la que dota de una refinada melancolía; circunstancia que hemos de unir a la indudable vigencia de sus propuestas morales, para s situar a su autor entre uno de los grandes escritores europeos del siglo XX.


Sándor Márai -autor del que aún no habíamos tenido la oportunidad de comentar ninguna obra en este blog- nació en 1900 en Kassa (Eslovaquia), una pequeña ciudad enclavada en el antiguo reino de Hungría. Durante su juventud, Márai viajó por Europa y visitó París, donde convivió con alguno de los representantes más destacados de las vanguardias estéticas del momento. Tras decantarse en un primer momento por la lengua alemana para sus obras, se decidió finalmente por su lengua materna, el húngaro, y en 1928 se instaló en Budapest. A pesar de haber adquirido una notable popularidad en su país, Márai se vio obligado a exiliarse tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Vivió en París, Londres, Salerno (Italia) y más tarde San Diego (Estados Unidos), donde vivió hasta su suicidio en 1989, poco antes del colapso del comunismo.


Aunque Sándor Márai destacó sobre todo por su obra narrativa, también escribió poesía, teatro y ensayo, además de múltiples colaboraciones periodísticas, entre las que se encuentran algunas de las primeras reseñas sobre las obras de Franz Kafka. En sus novelas, escritas originariamente en húngaro y cuidadosamente desarrolladas, Marai analiza la decadencia de la burguesía húngara durante la primera mitad del siglo, en títulos como Divorcio en Buda, La herencia de Eszter o el mencionado El último encuentro.


A.G.


miércoles, 7 de julio de 2010

Sorpresas gratas: Trampa 22


Trampa 22 (1961)

Joseph Heller


La novela trata de las peripecias de un grupo de soldados norteamericanos, pertenecientes al Escuadrón de combate 256, en un campamento en la isla de Pianosa, al sur de Italia. La acción se desarrolla durante los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial. Desde allí parten con sus aviones para bombardear objetivos militares alemanes.


La trama se centra en el piloto Yossarian, a quien tras una larga carrera de servicio, le llega el límite de vuelos permitido en el combate aéreo. Pero lejos de poder librarse, tanto él como sus compañeros comprueban horrorizados que se les aumenta una y otra vez el número de misiones, para mayor gloria militar de su jefe, el coronel Cathcart, quien desea ser ascendido a general. Yossarian intenta, entonces, pasarse por loco e incluso finge enfermedades imaginarias como las que han contraído otros militares, a fin de evitar más vuelos en los aviones B-25 (En este sentido, me gustaría resaltar el glorioso capítulo en el que el protagonista finge que no ve nada y más tarde se hace pasar por un enfermo, del que había copiado la enfermedad, y como si fuera éste, quien fatalmente ha muerto, ha de soportar la visita de su familia. Un episodio desternillante).


La respuesta que recibe Yossarian es que sólo los locos aceptan misiones aéreas. Por lo tanto, su deseo de ser excusado de realizar vuelos de combate demuestra que él está sano y que, así pues, es apto para seguir volando. Paradójicamente, cualquier aviador que desea volar en dichas operaciones demuestra implícitamente que está loco y no es apto para volar. Por tanto, debe ser excusado. Ahora bien, para ser excusado no necesita más que solicitarlo, pero no pueden hacerlo, pues si lo hiciera caería en la trampa 22 (catch 22) y se demostraría que está cuerdo, puesto que ningún loco presentaría una queja. En definitiva, no hay elección posible ni manera de escapar al sistema. El término catch 22 tuvo tal éxito que ha pasado a formar parte del lenguaje, para expresar una situación sin salida ni solución posible; una situación en la que el sujeto se ve afectado por una regla en la que cualquier alternativa que elija le acaba perjudicando.


Joseph Heller se sirvió de de su experiencia como piloto de bombardero del ejército de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, con destino en la isla de Córcega, para escribir una las grandes novelas satíricas de todos los tiempos. Trampa 22 es una novela original, con un sentido del humor corrosivo y brillante en la que se mezcla el humor más absurdo con momentos de crudo realismo, entre los que me gustaría destacar el capítulo dedicado a la estancia del protagonista en Roma. Heller elabora un relato cruel y despiadado de la vida miserable de la ciudad que resulta conmovedor.


Esta obra está incluida en la mayoría de las listas anónimas que enumeran las novelas imprescindibles del siglo XX, pero por desgracia yo no había tenido hasta hace bien poco la oportunidad de leerla. Era muy escéptico al principio sobre su calidad, quizá porque es una novela poco conocida en España, donde fue prohibida tras su publicación en Estados Unidos, donde causó gran sensación. Cuando fue permitida por la censura, el interés en ella había decaído y la publicación de su traducción pasó casi inadvertida. Sin embargo, ha sido reeditada recientemente. Yo la leí en una edición de 2010 y pude disfrutar, para mi sorpresa, de una novela que en efecto merece encontrarse entre las diez mejores novelas norteamericanas del siglo XX y quizá sea la mejor sátira antibelicista de la literatura universal. De hecho, la novela no tardó en convertirse en el libro de cabecera del movimiento pacifista de los años sesenta.


Trampa 22 aborda principalmente el tema de la sinrazón bélica, aunque no duda en criticar airadamente asuntos como el avasallamiento burocrático, el dinero y las leyes. La novela retrata el miedo de los soldados, su deseo incontenible de salvar el pellejo muy por encima de ganar la guerra o sus propios intereses personales y económicos. Los mandos, por su parte, muestran una absoluta despreocupación por lo que pueda ocurrirles a sus soldados y no dudan en someterlos a cualquier peligro con tal de ganar prestigio y la injusta recompensa del ascenso en la carrera militar.


Lo cierto es que no parece que para Yossarian haya otra salida que escapar, para lo cual emprende una huida demente y absurda que proporciona a la novela un final inesperado y sorprendente, aunque de una enorme energía. Desde luego, toda la novela está repleta de flashbacks, cambios de ritmos, paradojas y contradicciones que no dejan de sorprender. Y, por eso, no podría tener un final convencional, que desde luego se encuentra a la altura de todo el libro.


La novela fue llevada a la gran pantalla en 1970, bajo la dirección de Mike Nichols, con guión de Buck Henry, y protagonizada por actores de la talla de Orson Welles, Anthony Perkins, Alan Arkin (en el papel de Yossarian), Jon Voight y Martin Sheen. La banda sonora del film fue compuesta por Richard Strauss. No he tenido la oportunidad de ver la película, no me planteé jamás hacerlo antes de leer el libro, y dudo que lo haga, pues tengo entendido que desvirtúa en exceso la novela original, una lectura que recomiendo a todos los amanes de la literatura.


A.G.