Presentación

La pintura de la voz (palabras con que el filósofo y escritor francés François-Marie Arouet, más conocido como Voltaire, calificó el arte de la escritura) nace con la pretensión de ser un lugar de intercambio de opiniones sobre literatura.
Cuando el tiempo me lo permita, iré publicando noticias interesantes del mundo literario, comentarios de libros que he leído recientemente, de mis obras favoritas, etc
.

domingo, 12 de junio de 2011

Lecturas recientes: El oso

El oso (1942)

William Faulkner


Aclamada como una obra maestra de la literatura americana moderna, El oso apareció por primera vez como un capítulo de Desciende Moisés, una novela que contiene algunos de los mejores escritos de Faulkner y explora la pérdida gradual de lo “salvaje” en las colonias de frontera y la tensión racial que surge de la explotación de los afroamericanos.


La narración de El oso abarca cinco generaciones de descendientes blancos y negros de Lucius Quintos Carothers McCaslin, un emigrante escocés que compró la plantación familiar en el ficticio condado de Yoknapatawpha a un jefe nativo. Cada uno de los capítulos trata de las consecuencias de las acciones de McCaslin, en tanto en cuanto afectan a sus descendientes: su abuso de la tierra, o participación en la esclavitud, etc. Aunque los capítulos no aparecen en orden cronológico, comparten un narrador común, aunque no los mismos protagonistas. Cada historia encuentra su propia coherencia alrededor de los temas centrales de Desciende Moisés. El oso, por su parte, representa el clímax emotivo del libro. En él, el nieto de McCaslin, Isaac (Ike) McCaslin, se enfrenta tanto a su lugar en el mundo natural, como las responsabilidades sociales impuestas por la herencia sureña.


Ambientada en el siglo XIX, después de la Guerra Civil, El oso narra principalmente la aventura de una expedición de caza que ocurre todos los años a finales de otoño en las tierras salvajes de la región del río Tallahatchie, propiedad del mayor De Spain. Contado desde la perspectiva de Ike en un lenguaje simple y directo, la narración está dividida en cinco secciones. Las primeras tres abarcan el relato de la persecución del legendario Old Ben, un enorme oso con una pata mutilada. A medida que avanza la narración, el adolescente Ike aprende a cazar bajo la guía del experto Sam Fathers, que es el hijo de un indio Chickasaw y una esclava africana. En la tercera sección ocurre una lucha a muerte entre el perro de los exploradores, Lion, y el viejo oso. Aunque el lector bien puede dar por sentado que será el niño quien acabe con al oso, es otro miembro de la partida, Boon Hogganbeck, quien mata a Old Ben con su cuchillo. A la vez, Sam recibe una embestida del oso y muere; fatalmente herido, el perro muere también. La cuarta sección es un largo diálogo entre Ike y su primo Carothers Edmonds en el que Ike repudia su herencia de la plantación de los McCaslin al descubrir el incesto en la historia de su familia. La última sección retoma la narración de la caza. Cuando Ike regresa dos años más tarde al lugar donde murieron Lion, Old Ben y Sam, experimenta una especie de ensueño emocional sobre la inmortalidad de la vida. Más tarde, encuentra a Boon, que histéricamente ordena a Ike que lo deje solo en el bosque.


La historia es simple, aunque no esté escrita de un modo sencillo en absoluto, a la vez que compleja, y no revela su auténtico significado a la mente consciente hasta una segunda o tercera lectura. A lo largo de sus páginas, El oso presenta una exploración concentrada de temas recurrentes en la prosa de Faulkner: los derechos de propiedad de la tierra, las implicaciones culturales del mestizaje, el incesto, el maltrato de los afroamericanos, y los problemas morales asociados con el orgullo, la humildad y la culpa.


El oso es, sin duda, una ardua experiencia lectora, como lo es en realidad toda la producción literaria de William Faulkner. Es una historia difícil; un desafío para el lector por diferentes motivos, pero en especial por su intensidad implacable y su estilo extremo, a la altura del mejor Faulkner.


A.G.

viernes, 27 de mayo de 2011

Lecturas recientes: Ampliación campo de batalla



Ampliación campo de batalla (1994)Michel Houellebecq

Una de las novelas más tristes, pesimistas y deprimentes que he leído; la historia de un hombre solo y melancólico, atrapado en su monótono y tedioso (aunque bien pagado) trabajo.

El protagonista, Rapale Tisserand, tiene treinta años. Es analista-programador en una sociedad informática y su salario es dos veces y media superior al salario mínimo interprofesional (sic). A pesar de esta capacidad adquisitiva, no consigue atraer a las mujeres; está totalmente desprovisto de belleza. Se siente arruinado por las consecuencias de decisiones banales que podrían resultar menores a una persona normal. Como consecuencia de ello, se ha convertido en un ser inquietante y desesperado, abatido por una inmensa soledad sexual, intelectual y moral. Carece de ambiciones. Siente que va a perder su empleo, no es capaz de encontrar una mujer... y se siente invadido por una honda depresión.

Houellebecq ejemplifica en la vida de su héroe la vida de miles y miles de personas; su insignificancia, su contenido vacuo; la impotencia y frustración afectiva, lo absurdo de los objetivos profesionales, la modernidad, la sociedad, la injustita social y física: todo aquello que trepana al ser humano y sus relaciones... la humanidad a la deriva.

En este sentido, Extensión del campo de batalla es un drama sobre la desesperanza y la violencia ordinaria de las oficinas de provincias o de la misma capital (París) y de sus actores, quienes a pesar de su mediocridad o lo absurdo del medio de la empresa desean encontrar su lugar en el mundo que les ha tocado vivir: una sociedad de consumo que perciben cruel y alienante. El hombre lucha, en efecto, por encontrar un lugar en la sociedad; un trabajo y una vida sexual.

Rapale Tisserand es un hombre joven, con estudios, más bien brillante desde el punto de vista intelectual, y disfruta de un buen salario, como ya hemos afirmado. Por tanto, desde un punto de vista socioeconómico, habría de pertenecer al bando de los vencedores. Lleva una vida normal y obedece a sus superiores jerárquicos en el trabajo. Sin embargo, Rapale no está satisfecho. Comienza a ser consciente de que el ambiente frío y tranquilo de la empresa disimula su soledad y las frustraciones personales con las que ha de convivir. Al fin y al cabo, el trabajo no es más que un decorado teatral donde se disimula lo mejor que se puede el entusiasmo o la normalidad. Pero a partir del momento en que los neones y las pantallas de los ordenadores se apagan, reaparecen con más intensidad aún la vacuidad y la inutilidad de su vida personal en la que jamás ocurre nada.

Rapale cae enfermo, se ve atrapado en un callejón sin salida; le asalta la certeza de que es un desastre como hombre y persona, carece de pasado y de libertad (es difícil tener una visión tan pesimista del mundo). Es un ser miserable, lamentable... un paria. Alternando les teorías las descripciones con humor burlón y pasajes de desesperanza desgarradora, Houellebecq consigue la proeza de representar la indiferencia, la nulidad misma.

A.G.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Lecturas recientes: El gato y el ratón


El gato y el ratón (1961)

Günter Grass

Los acontecimientos narrados en la novela tienen lugar en Danzig (Alemania), durante la Segunda Guerra Mundial. De la contienda apenas llegan al principio noticias y rumores vagos acerca de acciones heroicas de gentes más o menos conocidas. El narrador, Pilenz, cuenta unos años más tarde (cuando ya es un adulto) sus años de adolescencia en relación con Joachim Mahlke, uno de sus compañeros de instituto. El objetivo de Pilenz al escribir esta historia no parece ser sino una especie de catarsis; su fin es despojarse de los sentimientos de culpa que lo invaden. Estos sentimientos se deben principalmente al hecho de que Mahlke, a quien Pilenz enseñó a nadar, murió ahogado en el mar al final de la Segunda Guerra Mundial.

Desde el día en que Mahlke aprendió nadar, no hay nada que le guste más que nadar junto con sus amigos en dirección al dragaminas medio sumergido que se encuentra a unos cientos de metros de la costa. Mientras sus amigos prefieren disfrutar del sol y discuten sobre asuntos diversos de la vida que los adolescentes consideran importantes, Mahlke se sumerge una y otra vez y entra en el barco a la caza de tesoros: un viejo tocadiscos, una etiqueta en una puerta, o un destornillador que llevará siempre colgado al cuello a partir de su descubrimiento.

Un día llega a su escuela un héroe de guerra que habla a los chicos de la gloria de la guerra. Mahlke roba su Cruz de Hierro sin que nadie, excepto sus mejores amigos, sospeche de él. Mahlke, sin embargo, revela su acto al director y es expulsado de la escuela. El nuevo instituto parece ser para Mahlke un modo de llegar al ejército, donde cree que le ha llegado el turno de convertirse en un héroe. En su primer permiso visita a sus antiguos amigos, pero en cierto modo ya no es la misma persona que solía ser. De hecho, no quiere volver a la guerra.

La novela se inicia con una curiosa anécdota que no deja de evocarse a lo largo de toda la historia. Se trata de un incidente con un gato que identifica con un ratón la enorme nuez de Mahlke. Más tarde, cuando Pilenz comienza a apreciar a Mahlke, lamenta ese incidente, aunque jamás consiga decir mucho más al respecto. Sin embargo, no es tanto este incidente puntual, como el hecho de Mahlke sea diferente y percibido como tal por sus amigos, lo que incomoda a Pilenz.

En efecto, a lo largo de la novela se nombran constantemente las figuras simbólicas del gato y el ratón. El gato representa principalmente al perseguidor, al represor; mientras el ratón representa a la víctima. El gato en la novela representa, por tanto, a los Nazis, y el ratón a la Polonia ocupada y humillada. También Pilenz y Mahlke representan, ambos, a animales: Pilenz representa al gato, en cuanto que contribuye directa o indirectamente a la destrucción de Mahlke; y al ratón que entierra en su conciencia la relación de amor-odio que siente hacia Mahlke, lo cual crea en él una dependencia tal de su compañero que lo convierte en el ratón. Mahlke es el ratón (un animal que también está representado por la nuez de Mahlke), puesto que es el eterno humillado aunque todo el tiempo intente ser aceptado por la sociedad nazi, dando todo tipo de fiestas para llamar la atención de la gente. Mahlke también es el gato a causa de todos los sentimientos de dependencia e inferioridad que despierta en Pilenz.

Pilenz está obsesionado con Mahlke. Critica a Mahlke a la vez que lo adula; le ayuda y lo traiciona, lo admira y se enerva cuando está con él. Estos actos reflejan el sentimiento de amor y odio que Pilenz siente por Mahlke. El motivo por el que Pilenz alberga estos sentimientos negativos de Mahlke es quizá el modo en el que Mahlke quiere ser integrado (en la panda de amigos, en la sociedad nazi...), su intento de ser el centro de atención.

Y es que Mahlke no sólo es diferente por su enorme nuez. Además, es católico y su nombre sugiere un origen polaco; rasgos ambos suficientes para separarlo con claridad de los alemanes. A la vez, sus amigos lo admiran, incluso recibe el apodo de “el gran Mahlke”. Después de todo, los supera en todo: robando la medalla, convirtiéndose en el mejor nadador aún siendo el último en aprender a nadar, graduándose el primero, yendo a la guerra mientras los otros simplemente se preparaban para ir, a pesar de su sueño de convertirse en payaso.

En la guerra, Mahlke hace honor a su apodo destruyendo un gran número de tanques enemigos, lo cual lo hace merecedor de una medalla. Esto enlaza precisamente el final del historia con el mismo comienzo de la misma. La historia comienza con el incidente del gato (donde su nuez era el ratón) y termina con un encuentro decepcionante con el director de su escuela, donde él es el ratón al que se le niega la conversación con el director (el gato); una circunstancia que cambia para siempre la relación entre Mahlke y Pilenz.

Gato y ratón son muchas historias en una: el crecimiento de los adolescentes, el crecimiento del Nacionalsocialismo en el Este de Alemania... Una relación no resuelta entre dos amigos en una atmósfera casi irreal durante la primera parte de la Guerra.

A.G.


sábado, 7 de mayo de 2011

Lecturas recientes: Ancho es el mundo


Ancho es el mundo (1951)
Sinclair Lewis

Hayden Chart, un arquitecto de Newlife (Colorado) que ha perdido a su mujer (por nombre Caprice) en un accidente de tráfico, decide pasar un año sabático en Italia. Se aloja en una pensión incómoda de Florencia, desde donde realiza excursiones con el objetivo de descubrir la cultura de la Italia medieval. Allí se siente atraído por la fría belleza de Olivia Lomond, una estudiosa de la Italia anterior al siglo XVI. También conoce a la americana Roxy y a Lorenzo Lundsgard, cuyo único deseo es empaquetar la cultura florentina para el consumo americano. Y eso es prácticamente todo lo que podemos decir acerca del argumento de la novela, cuyo encanto se halla indudablemente en un lugar al que sólo puede llegarse mediante su lectura.

Sinclair Lewis, cuya obra más importante –Babbit– hemos comentado en este blog, es un extraordinario pintor de personaje que cultiva una voz narrativa elegante, muy similar a la de los guiones cinematográficos de su mis época. En este sentido, la novela que nos ocupa es un magnífico ejemplo de su maestría en el manejo del lenguaje y la construcción de personajes.

Ese ancho mundo es una novelita entretenida, muy bien escrita; sencilla y sin pretensiones que no se encuentra, en absoluto, a la altura de Babbit.

A.G.

martes, 26 de abril de 2011

Lecturas recientes: Maldito karma



Maldito Karma (2007)
David Safier

Novela ligera, simpática y entretenida que, a pesar de un comienzo desconcertante y algunos pasajes algo anodinos, tiene la rara virtud (más que apreciable) de captar la atención del lector e implicarlo en la, no por absurda, conmovedora historia de una vanidosa y ególatra presentadora de televisión alemana. Kim Lange, la protagonista de la novela, vive obsesionada por su carrera, consecuencia de lo cual desatiende su vida personal, a su marido y su hija, y maltrata al personal que trabaja a sus órdenes. Sus denodados esfuerzos por llegar a ser alguien en su mundo profesional parecen dar su fruto cuando recibe el premio más importante de la televisión de su país. Pero, para su desgracia, aquella misma noche, mientras coquetea con un colega de profesión (un madurito rompecorazones que triunfa entre las mujeres) recibe el impacto mortal del lavabo de una estación espacial rusa que, al parecer, volaba a la deriva sobre las vastas tierras alemanas.

La propia Kim es la primera en sorprenderse (no podría ser de otra manera) cuando a las puertas del mismísimo Cielo se le informa de que durante su vida ha acumulada tal cantidad de karma negativo que no se le permite acceder a su interior, por lo que ha de expiar sus culpas de una manera que Kim siquiera sospecha. En efecto, Kim ha de afrontar una larga cadena de reencarnaciones que comienzan para ella tomando el cuerpo de una hormiga. Los laboriosos insectos le enseñan una buena lección de humildad, pero Kim comienza a darse cuenta de muchas cosas... de sus errores pasados y de lo que es en realidad preocuparse por los demás, mirar más allá de su propio ombligo. A medida que muere en la forma que ha adoptado, Kim se reencarna en otros animales (un conejo de indias, un perro o un gusano). Su objetivo es acumular el suficiente buen karma. De hecho, a lo largo de sus diversas reencarnaciones, Kim se descubre a sí misma y logra la redención. Finalmente Kim logra volver a adoptar una forma humana. Se reencarna en una oronda vendedora de patatas fritas, justo a tiempo de sabotear el matrimonio de su marido (por quien no se había preocupado demasiado últimamente) con la mujer que se jactaba de ser su mejor amiga.

David Safier introduce también una figura curiosa con la que se encuentra Kim en su primera reencarnación: el aventurero veneciano Giacomo Casanova, quien le echa una mano a Kim cuando le es posible y curiosamente acaba enamorada de la mujer que está a punto de casarse con el marido de Kim.

Al final, todo acaba bien... demasiado bien, aunque no debemos olvidar que estamos hablando de una novela muy fantasiosa. No en vano, todo el libro destila un humor surrealista, desarrollado a través de una escritura sencilla, totalmente ausente de artificio, y uno diálogos simples y en absoluto enrevesados. Es curioso seguir la trama de una historia narrada desde el curioso punto de vista de los diferentes animales en que se reencarna la protagonista.

Creo, en definitiva, que es un libro divertido que le hace a uno pensar acerca de las cosas realmente importantes en la vida. Una novela original y bastante recomendable.

David Safier es uno de los novelistas alemanes más populares contemporáneos. Ha trabajado como periodista, ha escrito guiones de televisión, incluyendo Berlín, Berlín, que le hizo merecedor en 2003 del Premio Grimme y un Emmy internacional. Es también el autor de otro best-seller, Jesús me quiere, con el que quizá me atreva algún día.

A.G.