Presentación

La pintura de la voz (palabras con que el filósofo y escritor francés François-Marie Arouet, más conocido como Voltaire, calificó el arte de la escritura) nace con la pretensión de ser un lugar de intercambio de opiniones sobre literatura.
Cuando el tiempo me lo permita, iré publicando noticias interesantes del mundo literario, comentarios de libros que he leído recientemente, de mis obras favoritas, etc
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domingo, 11 de mayo de 2014

Lecturas recientes: El camino del tabaco


El camino del tabaco (1932)
Erskine Caldwell

Ambientada durante la Gran Depresión en las exhaustas granjas de los alrededores de Augusta (Georgia), esta breve novela –una de las obras de ficción más escabrosas que han emergido de la literatura del Sur Americano– cuenta la historia de los Lester, una familia de aparceros blancos tan desamparados que la mayoría de sus acreedores ha perdido la fe en ellos.

A primera vista, los Lester parecen héroes idílicos. Son pobres, pues su tierra está exhausta a causa de los cultivos de algodón. Setenta y cinco años antes, el abuelo Lester había poseído una gran plantación de tabaco, pero la propiedad fue vendida en su totalidad a sus acreedores. Los Lester permanecen en su pequeña parcela gracias a la piedad de su nuevo dueño. Su casa, que nunca ha sido pintada, se está hundiendo y pudriéndose. Trozos de techo se desprenden cada vez que llueve.

Jeeter Lester, el patriarca, tiene doce hijos vivos, mas no recuerda la mayor parte de sus nombres. Todos excepto dos se marcharon de casa tan pronto como pudieron, para no volver jamás. Lester no puede permitirse alquilar una mula o suministros básicos, por lo que su principal ingreso procede de la venta de sus hijas en matrimonio. A su hija Pearl, de doce años, se la vendió a un vecino por unas colchas, algo menos de un galón de aceite de motor y siete dólares. Jeeter vive con su mujer, Ada, que se consume de pelagra y se pasa los días soñando despierta con comprarse un vestido bonito con el que ser enterrada; su madre, a la que nadie habla más que lo imprescindible; un hijo retrasado, Dude, de dieciséis años; y una hija voluptuosa, Ellie May, de dieciocho. La única razón por la que Ellie May no se ha casado es porque tiene un labio leporino que hace que sus encías parezcan “una dolorosa herida sangrante”. La familia se muere de hambre. Los Lester son pobres, pero no tienen la dignidad de los personajes de John Steinbeck o Carson McCullers. Se comportan como animales salvajes. Los instintos básicos parecen ser los únicos que tienen los Lester. Se roban los unos a los otros, se pegan, intentan tener sexo entre ellos. Son violentos, estúpidos sin solución y holgazanes hasta un grado patológico. Jeeter es tan vago que cuando se tropieza y cae, sigue en el suelo una hora antes de molestarse en volver a ponerse de pie.

Echados a perder por la pobreza hasta un estado elemental de ignorancia y egoísmo, los Lester están preocupados por su hambre y sus deseos sexuales, y temen que llegue el día en que desciendan a un peldaño de la escalera por debajo de las familias de negros que viven cerca de ellos.

Caldwell es uno de los padres de lo que podría llamarse la “degenerada escuela de la ficción americana”. Entre sus descendientes se cuentan William S. Burroughs, Harry Crews, Katherine Dunn y Barry Gifford. La novela recibió numerosas críticas reprobatorias tras su publicación, pero después de ser adaptada al teatro vendió diez millones de ejemplares. No es raro que los críticos se sintieran incómodos con la historia de los Lesters, una familia de salvajes crueles e iletrados. En los primeros años de la Gran Depresión, las preocupaciones intelectuales de los años 20 fueron desechadas rápidamente. Los artistas y los críticos no volvieron a quejarse de que Estados Unidos fuera un país mecanizado, estandarizado y puritano, gobernado por Babbits, mojigatos y lerdos hombres de negocios.

La crudeza inmisericorde de los Lester frustró a los críticos de Caldwell. Vieron la novela como un reclamo de justicia social, a la vez que una sátira inmoral. El camino del tabaco es sórdido, pero jamás trágico. Los personajes de Caldwell carecen de la dignidad de los personajes trágicos; son demasiado crueles y odiosos.

La versión teatral fue escrita por Jack Kirkland y estrenada a finales de 1933, en el Masque Theatre de Nueva York. Un mes más tarde, la obra se trasladó al Teatro de la Calle 48, donde acabó por convertirse en un éxito rotundo. Estuvo en cartelera más de siete años, lo cual se convirtió en un récord en Broadway, y tuvo más de tres mil representaciones.

En 1940, Darryl F. Zanuck y la Twentieth Century Fox, que ya habían producido la versión de Las uvas de la ira, de Steinbeck, dirigida por John Ford, compraron los derechos cinematográficos de la novela. Ford y el guionista Nunnally Johnson, original de Georgia como Caldwell, intentaron preservar la comedia caústica y la protesta social de la novela y la obra de teatro, pero el estudio impuso su criterio respecto a los asuntos más importantes y el trágico final. El resultado fue un burlesco sentimental del que el propio Caldwell renegó. La película se estrenó en 1941 y gozó al comienzo de un cierto éxito, pero se la considera una de las producciones más flojas de John Huston, un pariente pobre su gran obra maestra Las uvas de la ira.

A.G.

jueves, 17 de abril de 2014

Noticias: Se nos ha ido Gabo

Gabriel García Márquez   D.E.P.
(Aracataca, 1927 – México D.F. 2014)

Los amantes de literatura despedimos hoy con tristeza al más grande escritor en lengua española desde Miguel de Cervantes. La afirmación parece exagerada e irreflexiva, pero basta haber leído y saboreado durante años su extraordinaria obra narrativa para saber cuánta razón encierra esta aseveración. Quienes no tardamos en reconocer en la obra de Gabo la pluma más lúcida, la narrativa más extraordinaria… y la lengua española más hermosa desde el autor de el Quijote, lamentamos que nos haya dejado un escritor irrepetible.

En la escuela oí por primera vez hablar de Cien años de soledad. Recuerdo haber leído fragmentos de la novela en las clases de lengua y literatura españolas, pero no fue hasta mucho tiempo después cuando leí por primera vez esta obra ingente, fabulosa y ciertamente inaprehensible en su riqueza y magnificencia. A partir de aquí emprendí un maravilloso viaje por el universo de Gabriel García Márquez, por Macondo y los extraordinarios personajes que pueblan La hojarasca, La mala hora o Crónica de una muerte anunciada, que tomé prestada de la biblioteca de mi padre, donde había permanecido silente esperando a que yo creciera como lector y persona para ser capaz de disfrutar plenamente de cada una de sus páginas. La fabulosa Del amor y otros demonios o El coronel no tiene quien le escriba, completan un ramillete de novelas estupendas, líricas, vitales, pobladas de personajes de carne y hueso, en ocasiones etéreos, fabulosos y oníricos. Son también inolvidables y conmovedores Relato de un náufrago, La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada y Doce cuentos peregrinos. Supimos más de la vida de Gabo gracias a su espléndida y reveladora autobiografía Vivir para contarla y quisimos ver en el protagonista de Memorias de mis putas tristes al propio Gabo anciano, maduro e inconmensurable, en su homenaje a La casa de las bellas durmientes, de Kuwabata.

Pero sin lugar a duda mi novela favorita, la más bella prosa española de los últimos siglos, la historia de amor más conmovedora de la literatura universal (basada en la verídica historia de sus padres) es El amor en los tiempos del cólera, que ya comenté en este blog (28/11/2008). Aparte de una historia hermosa con una prosa perfecta, limpia y redonda, esta novela es para mí, escritor aficionado y devoto de García Márquez y su reconocido maestro William Faulkner, un motivo imperecedero de inspiración, un ejemplo de escritura en tantos y tantos aspectos… una lectura imprescindible sin la que muy probablemente habría perdido el interés por la escritura; por llegar algún día a componer siquiera media frase de la belleza y el lirismo de este escritor único.

Gabriel García Márquez mostró al mundo, más que nadie, la realidad de Hispanoamérica (eso le es bien reconocido desde México a Tierra de Fuego), la situó en el mapa. Pero también logró dignificar y elevar a la más alta categoría nuestra hermosa lengua (eso se lo reconocemos en España, pues lo sentimos nuestro), junto a esos grandes maestros, imperecederos en sus obras (Cervantes, Galdós, Baroja, Unamuno, Delibes, Vargas Llosa…), de los que nos enorgullecemos por haber hecho grande la literatura en lengua española. Gracias, Gabo.

A.G.

miércoles, 9 de abril de 2014

Lecturas recientes: Noticias de la noche


Noticias de la noche (1995)
Petros Markaris

El misterio que ha de resolver el inspector ateniense Kostas Jaritos se inicia con el brutal asesinato de una pareja de albaneses. Un hombre se confiesa autor del crimen, el caso parece cerrado. Sin embargo, la reportera de televisión Yanna Karayorki, uno de los periodistas encargados de cubrir el caso, sospecha que hay algo más detrás. Pero a alguien no le conviene que se conozca más del asunto y la asesina, antes siquiera de que le tiempo a dar a conocer lo que ha averiguado.

El inspector Jaritos es un detective de mediana edad con una hija en la universidad, moderadamente satisfecho con su vida. Es un policía cínico, agresivo y pesimista, hastiado de la política y la prensa. Su matrimonio no es el más feliz del mundo y no tiene ilusión alguna por la vida. Es un ser solitario cuya única afición son los diccionarios. Es respetado en el trabajo, pero tiene que complacer a sus superiores, que se dejan influir por al presión exterior. Los personajes secundarios, desde el jefe de Jaritos a los varios sospechosos y los familiares de las víctimas, están muy bien presentados.

El lector se ve inmerso en una trama inteligente y muy bien construida. A veces resulta, sin embargo, excesivamente compleja, con pistas falsas y más crímenes, y difícil de desenmarañar.

Noticias de la noche es una buena visión, amplia e incisiva, de la sociedad griega. Aborda con rigor la incómoda relación entre la policía y los medios de comunicación. Cada uno de ellos quiere conseguir la información antes que el otro para sus propios fines. La novela disecciona la corrupta política griega, las consecuencias de la caída del comunismo, tanto en Albania como en la propia Grecia, y las relaciones hombre-mujer en la Grecia contemporánea.

Petros Markaris nació en Estambul en 1937. Estudió Economía y se especializó en cultura alemana. Ha traducido a autores como Bertol Brecht, Thomas Bernhard o Arthur Schnitzler. Comenzó su carrera literaria como dramaturgo. Desde entonces ha escrito nueve novelas del comisario Kostas Jaritos y tres obras de teatro. También ha sido coguionista de varias películas y series de televisión. Ha recibido el VII Premio Pepe Carvalho (212), por Con el agua al cuello y la Medalla Goethe (2013).

A.G.

domingo, 9 de marzo de 2014

Mis novelas favoritas: Rebeca


Rebeca (1938)
Daphne du Maurier

De pequeña, Daphne du Maurier pasó un tiempo en una casa llamada Milton Hall, cerca de Peterborough, al norte de Cambridge. Era una casa enorme y muy grande con una vasta entrada, muchas habitaciones y una gobernanta al mando de un numeroso personal, en la que incluso a los niños se les servía el desayuno. A Daphne le gustó la casa y ésta siempre permaneció en su memoria. Siendo adulta, Daphne descubrió Menability, la casa de la familia Rashleigh, situada a las afueras de Fowey, en Cornwall. Era una casa enorme, escondida al final de un largo camino con enormes tierras rodeadas de bosques y un paseo que llevaba a la casa, ubicada junto al mar con dos playas al abrigo de una pequeña cueva. La combinación de estas dos casas acabaría convirtiéndose en Manderley, la mansión en que transcurre la acción de Rebeca. En Milton Hall concibió también el personaje de la siniestra sra. Danvers, inspirada en la alta y oscura ama de llaves de la casa.

Daphne du Maurier bosquejó una idea de lo que sería la novela a finales del verano de 1937, cuando marchó a Alejandría (Egipto) en compañía de su marido, el oficial de granaderos Tommy Browning, dejando a sus dos hijas en Cornwall. De regreso en su casa de Ferryside (Cornwall), finalizó la novela, que fue publicada en abril de 1938.

Rebeca recibió excelentes críticas en Inglaterra y, en contra de las primeras opiniones de la crítica norteamericana, acabó convirtiéndose en una de las mejores novelas inglesas del siglo XX. Ha sido tal su éxito desde entonces que la editorial Virago reconoce que vende 4.000 ejemplares de la novela al mes y que nunca ha dejado de editarse. Daphne de Maurier no dejó nunca de mostrar su sorpresa al respecto de la popularidad de Rebecca, pues ella no la concibió más que como un estudio sobre los celos.

Rebeca ha sido interpretada de diferentes formas. En primer lugar, se la consideró una historia de la Cenicienta, cuyo papel central es ayudado por el hombre con el que se casa, más que por más tradicional de un hada madrina. Más tarde, fue descrita como el primer gran romance gótico del siglo XX. En efecto, contiene elementos de la novela gótica y ha sido comparada a menudo con Jane Eyre, de Charlotte Brontë, con una casa influida tan poderosamente por sus antiguos habitantes, el héroe taciturno (Maxim), la mujer loca (la sra. Danvers), la tensión creciente, y finalmente la casa destruida por el fuego.

Existe otra corriente de pensamiento que considera que el triángulo narrativo de Rebecca es una reproducción de la relación entre Daphne du Maurier y su padre y su madre; o quizá Daphne, su marido Tommy y su anterior novio, Jan Ricardo, quien firmaba su cartas con una maravillosa R, una portentosa floritura que es emulada en la novela. En todo caso, parece indudable que la anónima segunda señora de Winter no es sino la mismísima Daphne du Maurier. Mucha gente se ha preguntado por qué la segunda esposa de Maxim de Winter no tiene nombre. La respuesta de la autora era que no consiguió pensar en ninguno, de tal modo que se convirtió en un desafío desde el punto de vista de la técnica narrativa escribir toda la historia sin mencionar su nombre. (Curiosamente, en el guión de la película de Hitchcock, es referida como “I” (yo), pero todos la llamaban Daphne en el rodaje.) Esto resultó ser un modo muy efectivo de hacer que su personaje pareciera una persona menor que Rebeca, de modo que le resulte a Maxim menos capaz y atractiva y tan poco relevante para el personal de Manderley.

En 1939 Daphne du Maurier adaptó la novela para el teatro. La historia deja al lector inquieto con muchas cuestiones sin respuesta, de modo que es lógico que haya habido varios intentos de escribir secuelas de la misma: La sra. de Winter (1993), de Susan Hill, y El cuento de Rebeca (2001), de Sally Beauman, ambas al parecer con un notable éxito.

Para aquel que desconozca la historia de Rebecca, no bastarán más de un par de frases para resumir un simple argumento detrás del que se esconde mucho más de lo que pueda parecer. Una mujer joven conoce a un apuesto caballero y se enamora de él. Se casan y se van a vivir a la mansión familiar del marido. La joven no tarta en descubrir la presencia de Rebeca, la difunta esposa de su marido, en cada rincón de la casa. La sombra de Rebeca es alargada y casi logra, aun muerta desde hace un año, acabar con el nuevo matrimonio.

En efecto, Maxim y su futura segunda esposa se conocen en Montecarlo. Pronto nos enteramos de que la esposa de Maxim, Rebeca, murió ahogada en el mar, y él no parece haberse recuperado de su pérdida. La narradora, una muchacha joven que trabaja de dama de compañía para la excéntrica sra. van Hopper. Al llegar a Manderley, tras la luna de miel, la narradora emprende una dolorosa lucha contra la “otra mujer”, Rebeca, cuya presencia como hemos visto no deja de torturarla. La nueva sra. de Winter es comparada constantemente con Rebeca, que era querida y admirada por todos, y la crueldad de la malvada sra. Danvers, quien idolatraba a su señora. La narradora trata de encontrar su propia identidad en contra del legado de Rebeca. Sin embargo, a medida que avanza la historia descubrimos que Rebeca no era tan angelical como la creían todos y que su muerte no fue en realidad un trágico accidente mientras navegaba sola en su balandro. Maxim odiaba a Rebeca, que hacía lo que quería y lo engañaba con otros hombres. Se citaba con ellos en Londres, donde pasaba largas temporadas, o en la cabaña que se hizo construir junto a la playa y en la que Maxim, harto de su mujer y consciente de su poder de destrucción, la mata de un tiro. Maxim se ve obligado a confesarle a su esposa el crimen, una vez que un buzo, mientras realizaba labores de salvamento en un barco encallado en la costa, descubre un cadáver en un balandro hundido en el fondo del mar. Maxim le cuenta a su esposa cómo llevó el cuerpo de Rebeca al barco y lo hizo hundirse. Las primeras pesquisas llevan a pensar que Rebeca se suicidó, pero Jack Favell, que afirma ser primo de Rebeca, si bien era en realidad uno de sus amantes, acusa a Maxim de haberla asesinado. El magistrado local, el coronel Julyan, investiga el asunto y descubre que el día de su muerte Rebeca estuvo en la consulta de un tal doctor Baker, en Londres. Favel y el matrimonio de Winter acompañan al coronel a Londres. La narradora está segura de que el doctor desvelará que Rebeca estaba embarazada, revelando así el motivo de la venganza de Maxim. Sin embargo, la verdad es bien diferente. Rebeca estaba gravemente enferma de cáncer, y además era estéril, debido a una malformación en el útero. Había mentido a Maxim, a quien había dicho que estaba esperando un niño de otro padre. Su enfermedad terminal proporciona un motivo más que plausible para su suicidio, y Maxim se salva. Pero no ocurre lo mismo con Manderley. La sra. Danvers ha desaparecido y la mansión arde en llamas en medio de la noche.

Ambas señoras de Winter fueron trazadas a partir de la propia Daphne du Maurier. Su hijo reconoce en una entrevista reciente que siempre identificó a su madre con la segunda, si bien era tan fuerte y tan buena navegando como Rebeca.

Laurence Olivier inmortalizó al taciturno Maxim en la extraordinaria versión cinematográfica de Alfred Hitchhock (1940). Daphne lo adoraba, pensaba que era extraordinario. Olivier quiso que el papel de su segunda esposa lo hubiera hecho Vivien Leigh, pero a nadie se le escapa que habría sido ridículo, pues la Leigh habría echado a la sra. Danver nada más llegar a Manderley. En su lugar, fue elegida para el papel la encantadora Joan Fontaine, que borda el papel de joven inocente acorralada por la difunta Rebeca y la malvada sra. Danvers. Es difícil no quedar prendado de la belleza de Joan Fontaine y de su interpretación sublime; de verse involucrado en su angustia, sus temores y su amor sin medida por Maxim. Joan Fontaine, recientemente fallecida a la edad de 96 años, fue nominada al Óscar a la Mejor Actriz en 1940, si bien habría de esperar hasta el año siguiente para recibir la estatuilla por su no menos magistral interpretación en Sospecha, también de Alfred Hitchcock, junto a Cary Grant.

Rebeca es una lectura lenta, aunque en absoluto tediosa. La autora crea gradualmente una atmósfera insoportablemente tensa. Se percibe la atmósfera cuando la sra. Danvers entra en la habitación y la sra. de Winter está sola; el suspense y el misterio que se encierra en la yuxtaposición entre el presente y el pasado; en la paulatina revelación descarnada de la dura realidad. Rebeca es una novela fascinante y poderosa, escrita de un modo exquisito, un clásico ameno y rico en matices, inolvidable. Una obra maestra. Una de las novelas que más he disfrutado en mi vida y que, a buen seguro, más hondo recuerdo dejarán en mí. “Un libro que”, en palabras de Stephen King, “todo aspirante a escritor de éxito debería leer”.

A.G.

jueves, 27 de febrero de 2014

Lecturas recientes: Al este del Edén


Al este del Edén (1952)
John Steinbeck

Dos hombres con sus respectivas familias se establecen en el Valle de Salinas. A Samuel Hamilton le acompaña su esposa desde su Irlanda natal. Los Hamilton se convertirán en una familia prominente en el valle. El otro hombre, Adam Trask, llega acompañado de su mujer, Cathy, que está embarazada. Antes vivía en una granja de Connecticut con su hermanastro Charles. Ambos son hijos de Cyrus, un hombre con un pasado dudoso, tas cuya muerte heredan los hermanos un patrimonio inesperado, probablemente robado durante el tiempo en que trabajó de administrador para el Ejército de EEUU. Charles y Adam no han conseguido llevarse bien a pesar de la fortuna que han heredado. Charles está disgustado con el matrimonio de su hermano con Cathy, a quien encontraron un día media muerta a la puerta de su rancho. Cathy, en un tiempo prostituta, había matado a sus padres y robado su dinero. Aunque Charles desprecia a Cathy, la permite entran en su cama después de que ésta haya drogado a Adam en su noche de bodas.

Una vez han llegado a California, Cathy intenta sin éxito abortar para evitar cualquier nexo de unión con su marido. Finalmente da a luz a dos gemelos, Aron y Caleb (Cal). Cathy no se preocupa por ellos y aprovecha la primera oportunidad para marcharse de la casa, no sin antes disparar a Adam.

Cathy se establece en Salinas, dispuesta a retomar su vida como prostituta. En el burdel se gana la confianza de la dueña, Faye, y no para hasta envenenarla. Hace creer a los médicos y las otras prostitutas que ha fallecido de muerte natural. Cathy asume entonces el control del burdel y comienza a sobornar a los hombres ricos de la región con fotografías que los muestran realizando actos sexuales sadomasoquistas con ella y sus prostitutas. Para proteger a Adam y sus dos gemelos, ni Samuel Hamilton ni su criado, el sabio chino Lee, les cuentan que su madre trabaja en un burdel.

A medida que van creciendo, los gemelos manifiestan sus distintas personalidades. Aron comparte el buen corazón de su padre, mientras Cal exhibe la crueldad y tendencia a la manipulación de su madre. Durante la adolescencia, sin embargo, Cal lucha denodadamente contra su lado oscuro y ruega a Dios que le haga más como Aron. Adam, mientras tanto, permanece instalado en la melancolía y apático durante años después de la marcha de Cathy. Para librar a Adam de su desánimo, Samuel finalmente le dice la verdad acerca de Cathy. Samuel muere poco tiempo después.

Tras el funeral de Samuel, Adam visita a Cathy en el burdel. Su cuerpo deteriorado y su habla cínica y vulgar hacen que Adam se dé cuenta de que puede olvidarla y mirar hacia adelante, puesto que ella es una criatura repugnante que se ha convertido en alguien irrelevante en su vida. Cathy, sin embargo, está desesperada por retener su poder su Adam. Incluso se ofrece a tener sexo con él para retenerlo en el burdel y demostrar que ya no es mejor que ella. Adam se niega y la deja con una sonrisa.

Después de su triunfo sobre Cathy, Adam se convierte un padre más alegre y comprometido con sus hijos. Adam decide que la familia deje el rancho y se trasladan a la ciudad de Salinas, de tal forma que Aron y Cal puedan ir a la escuela. Aron comienza una relación con Abra, la hija de un corrupto supervisor del condado. Cal continúa luchando con su lado oscuro, y cuando finalmente descubre la verdad acerca de su madre, cree que el mal se le ha transmitido a él mismo. Pero Lee, que ha investigado la historia bíblica de Caín y Abel, le hace saber a Cal que Dios pretende que cada individuo elija su propio destino moral más que esté constreñido por el legado de sus padres. Esta idea, encapsulada en el término hebreo timshel, que significa tú puedes, contrarresta la idea fatalista de Cal de que ha heredado el mal y el pecado de su madre.

Aron se retira gradualmente al fervor religioso para protegerse de la corrupción del mundo. Adam, mientras tanto, dilapida la fortuna familiar en una intrépida aventura financiera relacionada con el envío de verduras congeladas. Aron termina la escuela secundaria y se marcha a la Universidad de Stanford. Adam echa de menos a Aron, al que considera más inteligente y ambicioso que Cal. Mientras tanto, Cal, en colaboración con Will Hamilton, uno de los hijos de Samuel, trabaja en secreto para recuperar la fortuna de su padre. Cal también espera hacer el suficiente dinero para pagar la universidad de Aron.

Aron, que no es feliz en Stanford, regresa a Salinas en Acción de Gracias. Adam está entusiasmado con el regreso de Aran, pero consternado por el regalo de Cal, que ha hecho miles de dólares gracias a un negocio de dudosa ética. Adam considera ese dinero deshonesto y le dice a Cal que se lo devuelva a los granjeros a los que se los robó. Furioso y celoso de la obvia preferencia que siente Adam por Aron, Cal pierde el control y le cuenta a Aron la verdad acerca de su madre. Cal lleva a Aron al burdel para mostrarle que Cathy está aún viva. La revelación machaca al frágil Aron, que huye despavorido. El día siguiente se alista en el ejército, mientras Cathy, horrorizada por la reacción de su hijo con ella, se suicida ingiriendo una alta dosis de morfina. En su testamento lega toda su fortuna –parte de ella heredada de Charles, y parte ganada mediante el soborno y la prostitución– a Aron.

Cuando Adam descubre que Aron se ha alistado, entra en un estado de shock. Lee le habla a Cal de la idea de timshel y le recuerda que, a pesar de su culpa, es un ser humano como los demás, con sus imperfecciones, y no una encarnación del mal. Cal se siente mejor y es capaz de comenzar una relación con Abra, que ya no está enamorada de Aron.

Pero la familia recibe un telegrama que informa de que Aron ha muerto en el campo de batalla. Adam sufre un ataque al enterarse y Lee lleva a Abra y Cal a ver a Adam en su lecho de muerte. Lee informa a Adam de que Cal, abatido por la culpa, le habló a Aron de su madre sólo porque Cal estaba convencido de que su padre amaba a Aron más que a él. Lee le pide a Adam que ofrezca su bendición a Cal. Momentos antes de espirar, Adam levanta la mano y suspira timshel.

Al este del Edén, una épica apasionada y excitante, recrea la historia del Génesis a través de las vidas entrelazadas de los Trask y los Hamilton. El resultado en una saga puramente americana ambientada en la tierra natal de Steinbeck. El Valle de Salinas es un nuevo mundo, idílico y duro, al que canta Steinbeck con una nostalgia personal impregnada por el conocimiento de que este valle es un lugar tanto para la tragedia como el triunfo.

Los Trask y los Hamilton intentan crear unos paraísos personales que puedan soportar los desafíos inevitables de la existencia humana, peleando con la contradicción entre el deseo de someterse a Dios y la tradición y la necesidad humana de autorrealización y logro. No hay que olvidar que buena parte de las raíces de los Estados Unidos se encuentran en Europa. La nueva nación se creó gracias a la absorción del trabajo de inmigrantes de todo el mundo, en especial del viejo continente. Gentes que buscaron en América liberarse de las cadenas del pasado y lograr la ansiada libertad personal.

En este sentido, podemos afirmar que Al este del Edén logra explicar las luchas y anhelos fundamentales de la humanidad. La novela es tremendamente realista e incluso fatalista en su descripción de la habilidad del ser humano por herir a los demás y a uno mismo, a la vez que en la celebración de la perseverancia, el amor duradero y el noble anhelo de ser cada vez mejor. Podemos concebirla, por tanto, como una obra de profundo optimismo sobre la capacidad del ser humano de triunfar sobre la adversidad y determinar su propio destino. Una obra imprescindible para comprender la condición humana y, en un plano menos general, los orígenes de la realidad de ese inmenso país, tan nuevo en algunos aspectos pero tan reconocible para un lector europeo, como es los Estados Unidos de América. Una obra maestra de uno de los más grandes escritores del siglo XX.

A.G.