Presentación

La pintura de la voz (palabras con que el filósofo y escritor francés François-Marie Arouet, más conocido como Voltaire, calificó el arte de la escritura) nace con la pretensión de ser un lugar de intercambio de opiniones sobre literatura.
Cuando el tiempo me lo permita, iré publicando noticias interesantes del mundo literario, comentarios de libros que he leído recientemente, de mis obras favoritas, etc
.

lunes, 22 de enero de 2018

Lecturas recientas: Los jinetes de la pradera roja


Los jinetes de la pradera roja (1912)
Zane Grey

Nos hallamos en la primavera de 1871, tras la llegada masiva de colonos mormones entre 1847 y 1855. Jane Withersteen es una mujer soltera de 28 años que controla buena parte de la riqueza de la ciudad de Cottonwoods, un lugar remoto en el sur de Utah. Ha heredado el rancho de su padre, quien siempre deseó que su hija se casara con Elder Tull, un personaje prominente en la comunidad mormona polígama asentada en el lugar. Pero Jane siempre se ha negado alegando que no lo amaba. Su negativa causa una gran controversia en la ciudad y lleva a su persecución por los mormones de la zona.

Jane traba amistad con Venters, un guapo jinete, y los mormones comienzan a perseguirla abiertamente, pues si Jane se casa con él, la comunidad mormona perderá el control sobre las riquezas de Jane. Tull utiliza su poder dentro de la comunidad para convertir a Venters en un paria en Cottonwoods. Venters no quiere enfrentarse a los mormones, se lo ha prometido a Jane. Mientras tanto, Lassiter, un pistolero de mala fama, llega al rancho de Withersteen en busca de la tumba de de su hermana, y se queda para defender a Jane mientras Venters sigue la pista de unos cuatreros que incluye un misterioso jinete enmascarado.

Lassiter (un hombre solitario e incomprendido cuyo nombre da miedo y con fama de ser villano y asesino sin alma) lleva una larga temporada buscando a su hermana, Milly Erne. Secuestrada por los mormones, que le lavaron el cerebro hasta convertirla en una esposa mormona, Milly se vio obligada a abandonar a su verdadero marido. Frank Erne es el padre de la niña a la que dio a luz mientras estuvo en cautividad. Cuando Lassiter conoce a Jane, se entera de que Milly había desafiado a sus captores y, por ese motivo, éstos se la habían quitado. Milly murió con el corazón roto en brazos de su amiga Jane Withersteeen.

Con el tiempo, Venters se enamora de Bess, la jinete enmascarada del cuatrero Oldring, que convence a Lassiter de que deponga las armas. Lassiter se niega mientras los hombres de Tull siguen asediando y robando a Jane. Al final, los hombres de Tull consiguen quitarle todo a Jane, excepto su amor por Lassiter. Juntos, huyen de los hombres de Tull, junto con Venters y Bess, que huyen de Oldring. Cuando Lassiter y Jane reconocen a Bess como la hija de Milly Erne, Jane les da sus caballos a Venters y Bess. Incapaces de huir sin caballos, Jane y Lassiter se refugian en un escondite que solía utilizar Venters. Perseguidos por los mormones y los cuatreros e incapaces de huir sin caballos, Lassiter y Jane se refugian en un lugar paradisíaco llamado el Valle de las Sorpresas, que tiene agua, ganado y terreno fértil suficiente para alimentarlos de por vida. Así pues, no dudan en derribar una piedra gigante que cierra para siempre el único camino por el que se puede entrar y salir del valle.

A diferencia de muchas novelas del oeste, que suelen ser historias simples y moralistas, Los jinetes de la pradera roja es una novela con un argumento complejo. Un cuento moral en el que los individuos son redimidos o destruidos, en el que, de la mano del maestro indiscutible del género, se combinan aventura, acción, violencia, sentimentalismo y sexo. En definitiva, un clásico del género del oeste.

Para comprender su complejidad hay que tener en cuenta varios factores. En primer lugar, nos encontramos con el escenario social que proporciona una comunidad mormona polígama aislada cuyo liderazgo se ha apartado de sus principios fundadores y persigue el poder y riqueza. La comunidad mormona aparece retratada como una comunidad conformista que está cayendo en la ruina desde el interior. Nacida en un ambiente mormón, la moralidad de Jane ha adoptado la forma de una búsqueda etérea de la salvación espiritual. Aparece entonces la figura del solitario enigmático, Lassiter, héroe-pistolero del oeste arquetípico, descendiente del caballero errante medieval que dispensa justicia de acuerdo con su propio sistema de valores.

Por otro lado, nos encontramos con el modo en que el paisaje se convierte en algo más que un mero fondo de pantalla: Venters y Lassiter duermen en la pradera roja y, al igual que los cuatreros, se refugian en los cañones laberínticos. En lugar de una pradera plana o del árido telón que proporciona Monument Valley a los westerns de John Ford, aquí se trata de un paisaje de transformación que se aferra a las emociones.

Una novela que no ha dejado de editarse, Los jinetes de la pradera roja ha sido adaptada al cine en cinco ocasiones. Se le considera determinante en la formación de la fórmula del género del oeste y quizá la novela más popular del género.

A.G.

martes, 26 de diciembre de 2017

Lecturas recientes: El Círculo


El círculo (2013)
Dave Eggers

Mae Holland, una entusiasta veintañera y licenciada universitaria, comienza a trabajar en el Círculo, la empresa más influyente del mundo, gracias a su ex compañera de habitación y amiga, Annie, una circulista de cierta relevancia. La primera impresión encandila a Mae; se maravilla del hermoso campus, la fuente, las pistas de tenis y voleibol y piensa que aquello es el Cielo, sin saber que será el Infierno.

El Círculo es una empresa enorme de tecnología de la información que ha amalgamado diferentes funciones desempeñadas por empresas del ramo que todos conocemos (y de las que no deseo hacer publicidad, que de bastante disfrutan ya) para crear una corporación unificada con ideas aparentemente hermosas. Los clientes entran en el Círculo con una identidad sencilla, su TruYou, que les permite acceder a todas a las operaciones y conexiones sociales imaginables en el universo digital.

En el interior de la organización un círculo de jefes fusiona idealismo tecnológico y derechos humanos hasta presentar una visión de democracia, transparencia y conocimiento perfectos. El Círculo está dirigido por Tres Hombres Sabios, cada uno de los cuales juega un papel diferente, pero en cuya combinación se encuentra el éxito de la compañía. Nos hallamos, obviamente, antes unas claras referencias orwellianas que no han de pasarle desapercibidas al lector. No obstante, el eslogan central del Círculo (“Todo lo que ocurre debe ser conocido”), deriva no tanto de una imberbe ideología política como del tipo de llamémoslo “infoutopía” expuesta por Julian Asange o los sueños de conectividad social de Steve Jobs.

Mae comienza a trabajar en el modesto departamento de Atención al Cliente, proporcionando respuestas modelo a las preguntas y quejas de los clientes. El primer día su trabajo recibe una puntuación de 97 sobre 100, un récord para un novato. Puesto que las puntuaciones de todos los trabajadores son accesibles a todos y cada uno de ellos, Mae se siente impelida a logra la mayor calificación posible y no tarda en revelarse como una competidora entusiasta. Sus altas calificaciones le permiten acercarse a los anillos interiores de la empresa. Se inicia, así, el descenso de Mae al universo del Círculo. A medida que nos adentramos en el libro, aprendemos que la transparencia que define el trabajo diario de Mae se extiende por toda la compañía. Se espera que los circulistas suban “zings” a la plataforma constantemente, compartan fotos y videos e interactúen con sus seguidores. Pero la presión a hacer todo esto, en lugar de elevar, elimina su escepticismo acerca de sus jefes. De tal forma que Mae se imbuye cada vez más de éste y pasa de ser un simple empleado del Círculo a una ávida usuaria.

A medida que Mae avanza en su involucración (o descenso al Infierno, según como queramos verlo), nuestra heroína se convierte en una especie de cachorro feliz que agita su cola con la esperanza de recibir una recompensa, es decir, una puntuación más alta que le permita subir en la clasificación. Lejos de resistirse, Mae encuentra “delicioso” y “estimulante” cada nueva demanda electrónica. Nada parece evitar, pues, que Mae caiga en las profundidades del Círculo. Sin embargo, un personaje emerge de las sombras, Kalden, quien a diferencia de los demás no da la impresión de vivir en ese mundo de transparencia. Su nombre no aparece en ningún sitio y Mae experimenta su invisibilidad como agresiva. Todos los miembros del Círculo son jóvenes y saludables. Kalden, por su parte, tiene el pelo gris aunque parezca joven.

En su segundo encuentro Mae sigue a Kalden a las profundidades, por largos pasillos y a través de túneles subterráneos, hasta llegar a una sala donde Kalden le muestra una caja roja metálica del tamaño de un autobús, envuelta en brillantes tubos plateados. Kalden le dice que allí se almacenan las experiencias del Hombre Transparente, quien lleva cinco años grabando todo lo que ve y oye. Más tarde, Kalden le desvela a Mae que, en realidad, El Círculo es una “pesadilla totalitaria”, como si el lector no lo supiera ya desde el comienzo.

Al final, Mae llega a hacerse tan transparente como puede llegar a ser una persona en el reino del Círculo. Una cámara vigila todos sus actos a lo largo del día. En el baño, por ejemplo, puede apagar el audio, pero la cámara continúa mostrando imágenes de la puerta. Si permanece en silencio demasiado tiempo, sus seguidores le envían mensajes urgentes preguntándole si se encuentra bien.

Pero, ¿qué ocurre con la vida de Mae fuera del Círculo? Juzgad vosotros mismos: se ha peleado con su novio, Mercer, que ha tratado de abrirle los ojos sin éxito alguno; su padre sufre esclerosis múltiple, pero a cambio de la ayuda del Círculo se ve obligado a llevar una cámara, como ella, a todas partes, hasta que por supuesto se cansa. Y respecto a su amiga Annie, Mae sólo piensa en superarla y quitársela de en medio. Es entonces cuando llegamos al final del libro, a una escena escalofriante que no os desvelaré, por supuesto.

La acción transcurre en un futuro no demasiado distante; los tres sabios que poseen y dirigen el Círculo son reconocibles como individuos de hoy. La empresa demanda transparencia en todo; dos de sus principales eslóganes son: “Los secretos son mentiras” y “La privacidad es un robo”. Se prohíbe el anonimato, se revela el pasado de todos, el presente de todos puede ser transmitido en directo con imagen y sonido, nada grabado se borrará jamás. El objetivo del Círculo es que todos los aspectos de la existencia humana (desde el voto a los asuntos de amor) fluyan en su portal, el único portal de ese tipo en el mundo.

Esta potencial distopía debería resultar familiar. Los asuntos que plantea Eggers ya se debaten en libros y tweets. Es la llamada tiranía de la transparencia, la perpetua presencia de la persona en las redes sociales; nuestra extraña querencia a mostrarnos, el voraz apetito informativo de los buscadores y redes sociales, nuestras vidas bajo la constante supervisión de nuestro propio gobierno. Esta obsesión por compartir opiniones y momentos privados están enriqueciendo a empresas que, a causa de su especial naturaleza, pisotean lo único que nos permite ser a cada uno de nosotros mismos: nuestra privacidad; la libertad de ser buenos o malos sin tener en cuenta si alguien nos está viendo o no, y a vivir nuestra vida para nosotros mismos. Nuestra incapacidad para darnos cuenta de esto parece ser el mayor temor de Eggers, quien conforma la discusión como si fuera una fábula o un cuento que pretende ser instructivo.

Es por ello que bien podríamos pensar que Mae no es una víctima, sino una villana de segunda. Sus motivaciones son menudencias relacionadas con Internet: conseguir las puntuaciones más altas, adentrarse en el interior del Círculo, ser popular. En este sentido, Mae es una mera escolar más que una malvada. Quizá sea esto lo que Eggers quiere decir: que el mal en el futuro se parecerá más a la trivial Mae que al ojo inquisitorio del Gran Hermano. En este caso, creo que Eggers debería haberse esforzado más en expresar este sentimiento tan profundo. Los personajes necesitan sustancia y Mae debería parecer algo más que un simple personaje de cómic.

Por todo lo expuesto, uno no sabe si debería entender El Círculo como una sátira del presente o como una visión distópica de un futuro cercano. Creo que quizá debiéramos concebirla como una visión caricaturesca de la tecnología, del totalitarismo de baja intensidad, un experimento narrativo en el que es el idealismo ideal, más que el fascismo o el comunismo, lo que alcanza una solución final.

El Círculo es el mejor, si no el primer y quizá único intento hasta la fecha en la literatura contemporánea de presentar las consecuencias de vivir en un mundo que rehúye el ideal de privacidad. A diferencia de su predecesor, 1984, de George Orwell, El Círculo explora el camino a la tiranía más que un mundo consumido por ella, más allá de un punto en el que no hay retorno. Se trata, por tanto, de una novela de ideas; de ideas sobre la construcción y deconstrucción de la privacidad, sobre el creciente poder corporativo de la privacidad y los efectos que tal posesión puede tener en la naturaleza de la democracia occidental.

Dave Eggers representa la última generación de grandes escritores norteamericanos que han emergido (y superado) los viejos valores de la literatura. En este sentido, El Círculo puede representar la visión de los idealistas de las redes sociales, vistos a través de la forma de una tradicional novela escéptica.

Llegados al punto donde nos han llevado la sociedad hipertecnificada de la que somos parte y la voracidad informativa de las redes sociales, creo que sería pertinente preguntarnos si acaso no se ha cerrado ya el círculo al que alude el autor en esta reveladora novela.

A.G.

viernes, 24 de noviembre de 2017

Lecturas recientes: Tsugumi


Tsugumi (1994)
Banana Yoshimoto

La novela está contada en primera persona por Maria Sirakawa, una mujer joven cuya vida anterior estuvo llena de incertidumbre debido a sus inusuales circunstancias domésticas. Su padre es un hombre de negocios de Tokio y su madre es la amante de su padre, quien era incapaz de obtener el divorcio de su mujer. Maria y su madre vivían en una pequeña ciudad costera, echando una mano en el negocio de la familia, a la espera de las visitas de fin de semana de su padre.

El divorcio llega finalmente y María y sus padres han de comenzar una vida nueva como una familia de verdad en Tokio, si bien parte de Maria permanecerá en la costa. Maria regresa a la ciudad para pasar un último verano durante el cual se está derribando la pensión. Un verano que proporciona a Yoshimoto con toda la trama que necesita para explorar los vínculos difíciles pero afectuosos entre las primas.

En efecto, Maria es consciente de que éste será probablemente el último verano que pase con sus primas, Yoko y Tsugumi Yamamoto. El anuncio de la venta de la venta de la pensión ha conmocionado a Maria, que se enfrenta a este último largo verano dorado, antes de que las ligaduras con su infancia desaparezcan para siempre. Durante este tiempo, las tres chicas salen juntas y pasean por la playa desierta, recordando con indulgencia romances de verano.

Maria se da cuenta de que aunque ahora va a tener por fin lo que siempre ha querido, esto es, una vida familiar estable, está a punto de perder algo que valora enormemente. Sin embargo, está determinada a sonreirle a la cara a esta terrible pérdida y apurar las últimas gotas de felicidad del verano.

Su prima Tsugumi es una joven frágil y hermosa que habla despacio y parece encantadora a simple vista. Padece una enfermedad crónica y esto parece liberarla de las normas de comportamiento que gobiernan a Yoko, su hermana mayor, y a la propia Maria, permitiéndose maldecir, flirtear con chicos y urdir bromas elaboradas que sorprenden a los adultos de una manera que molestan a Maria, a la vez que provocan su envidia y admiración.

Tsugumi posee un encanto malévolo que enloquece tanto como divierte a su familia y amigos más cercanos, para quienes la joven se revela en ocasiones como una bruja delirante al más puro estilo japonés. Tremendamente consentida y con frecuencia maliciosa, Tsugumi provoca disputas, miente constantemente y disfruta haciéndole vida imposible a los que la rodean. Es difícil de imaginar que estas dos facetas contrapuestas existan en una sola persona.

Maria, como el resto de su familia, es sin embargo el parangón de la paciencia y amabilidad, y mantiene una relación particularmente compleja con su carismática prima. Cuando la salud de Tsugumi empeora, Maria se enfrente por primera vez a la posibilidad de que la chica pueda morir, y posiblemente pronto. Es un hecho evidente para Maria, pues esta circunstancia amenaza todas sus nociones del hogar, amor, familia y pertenencia.

Tal como ocurre con varias de las novelas anteriores de Yoshimoto, Tsugumi no tiene en realidad principio, desarrollo o final. Es más bien una instantánea de una vida, o vidas desequilibradas, a veces de forma visible, a veces tan sólo bajo la superficie. Yoshimoto presenta unos personajes convincentes, una manera suelta y etérea de escritura y un buen ojo para captar el modo en las experiencias terribles conforman la vida de las personas.

La novela se construye entorno a la relación entre Maria y Tsugumi, a la vez que explora la relación entre Maria y su hermana, Yoko, y con sus propios padres. Además, la novela opera como un breve interludio en la vida de una persona que aún tiene que convertirse en sí misma, pero que comienza a descubrir, en virtud del contraste y observación más que cualquier evento particular, que el futuro es brillante para ella y que hay mucho por lo que dar gracias.

Es el hecho de que Maria se dé cuenta del verdadero carácter de su prima y el valor y futuro potencial de su propia vida, lo que impulsa la narrativa hacia adelante, aunque su personaje pueda parecer en ocasiones demasiado débil como para sostener la novela por sí misma.

Los intentos de Maria por entender la personalidad poco común de Tsugumi, y los intentos de Tsugumi por vivir su vida delicada a tope, a pesar de las consecuencias, y resistir el sentimentalismo son también razonablemente potentes, incluso en la ausencia de un auténtico argumento. Las subtramas de los propios sacrificios de la madre de Maria, primero en términos de su amante y luego en términos de su amor por el mar, también operan perfectamente con el sacrificio de Maria su transición a la vida adulta. Su Adiós a Tsugumi (el título original) no es sólo el adiós entre primas y amigas, sino un adiós a la infancia y la inocencia.

La novela nos ofrece una lectura interesante, los personajes (en especial Maria) son interesantes y la localización es atractiva, pero carece de impulso, incluso de emoción, lo cual deja al lector preguntándose qué ha ocurrido exactamente en esta novela. El final es quizá es quizá un poco forzado y deja al lector algo insatisfecho. A pesar de la carencia de profundidad, complejidad o movimiento en la novela, el libro se disfruta, pues posee un sentimiento delicado y una transformación sutil que recordará al lector sus propios años de adolescencia. Un libro adecuado para un joven adulto.

A.G.

viernes, 13 de octubre de 2017

Sorpresas gratas: La maravillosa vida breve de Óscar Wao


La maravillosa vida breve... (2007)
Junot Díaz

Tal como sugiere el título, ésta es la crónica de la vida breve de su protagonista, un adolescente obeso y virginal que crece en Paterson, Nueva Jersey, durante la década de los ochenta. A lo largo de esta vibrante novela, Junot Díaz retrata la infatigable búsqueda de la felicidad de su protagonista, una mezcla de dominicano y estadounidense, mientras nos da un paseo por un siglo de historia dominicana y nos muestra cómo la vida breve de un chico solitario puede ejemplificar la experiencia del emigrante. Desde el comienzo se tiene la impresión de que la familia de Óscar está condenada por una maldición de las Antillas llamada “el fukú”. Se cree que la llegada de los europeos a la isla de la Española liberó el fukú en el mundo, y desde entonces nadie ha sido capaz de acabar con él.

La soledad de Óscar se ve agravada por su innato carácter friki, un amor por la ciencia ficción, una madre inconmensurable y una hermana contracultural. Óscar personifica la antítesis de la masculinidad dominicana. Es un outsider entre outsiders, un virgen intelectual en medio de una cultura de dominicanos emigrantes en la que el sexo es lo único que parece pervivir. Predestinado a una vida de perpetuo bochorno y humillación, Óscar se regocija en el mundo friki: cómics, películas de ciencia ficción, anime, juegos de rol y novelas fantásticas; esto es, el almacén pop-literario de mitos y fantasías que suele creerse habitado por chicos frustrados sexualmente y socialmente marginados. Adora el mundo creado por Tolkien, cita a Star Trek y juega a Dragones y Mazmorras. Su ambición es escribir una épica de fantasía espacial en la que combinar los temas característicos del autor de El señor de los anillos y Doc Smith. Admira series británicas como El Doctor Who y Blake’s 7. Cuando llega a la universidad comete el error de disfrazarse en Halloween de Tom Baker, el actor que encarna al Doctor Who. Este error le hace parecerse a Óscar Wilde, que el acento dominicano transforma en Wao.

Pero la vida de Óscar no es siempre el principal centro de atención de la narrativa, pues otros personajes importantes en su vida cobran protagonismo. En realidad, Óscar parece a menudo como poco más que un exiliado en el libro que lleva su nombre. El relato de sus frustrados romances, sus intentos de suicidio, sus amistades y proyectos literarios se ve interrumpido, y eclipsado, por episodios de historia familiar que revierten el camino migratorio desde la República Dominicana a Estados Unidos, de tal modo que la narración se concentra en las mujeres de la familia de Óscar.

Su hermana Lola, que hasta entonces no había sido más que una presencia nebulosa, relata en su diario su lucha adolescente con su madre vituperadora, Beli. Lola es una rocker punk desenfrenada, un as del volante y en muchos aspectos un personaje más vívido y magnético que su hermano. Mantiene una relación tumultuosa con Yunior, que es precisamente quien narra la historia de Óscar. Pero el chico dominicano de estos relatos ha crecido, del mismo modo que el autor, hasta convertirse en un narrador de historias apasionante y coloquial. A través de sus ojos, el que fuera compañero de habitación de Óscar en Rutgers y su reticente protector, conocemos la vida de Óscar durante sus años universitarios. Su voz reverbera jerga hip-hop, habla de gueto y, sobre todo, un cariño creciente por el lerdo de su amigo. Yunior es lo opuesto a Óscar en cualquier modo imaginable.

Más adelante, la narrativa da marcha atrás y se remonta a los años de formación de Beli en la República Dominicana, bajo el mandato de Rafael Trujillo, el dictador genocida que dirigió el país con mano de hierro desde 1930 hasta que los Estados Unidos ordenaron su ejecución en 1961. Entre el Santo Domingo de la época actual y la era de Trujillo, los personajes sufren un horrendo trama físico y emocional en su tierra natal, si bien, una vez han emigrado a Estados Unidos, tratan que las historias desaparezcan de la memoria colectiva.

Beli bien podría encarnar el estereotipo de la fiera mujer sudamericana que cría a sus hijos sola y trabaja hasta la extenuación en oficios de baja categoría mal pagados. Su notable biografía conforma la verdadera espina dorsal de la narrativa. En Baní, la ciudad de provincias de la República Dominicana donde se crió, Beli era una belleza de piel morena, una estudiante becada en un sofisticado colegio privado y finalmente la amante de un conocido criminal. El doloroso tránsito familiar de su hijo a la vida adulta es comparado con su propia transformación. Cuando la conocemos, se trata de una borderline enfadada, una matriarca que lucha con su hija y acaba agotada por trabajo y la preocupación. Pero capítulos posteriores muestran a Beli como una hija rebelde que lucha con La Inca, la pobre pero respetuosa pariente en cuya casa se crió. Los padres de Beli (médico y enfermera) eran miembros de la burguesía que se enemista con Rafael Trujillo, un dictador brutal, incluso para lo habitual de mediados de siglo XX en Sudamérica. Y justo por ese motivo Trujillo resulta ser una gran bendición para Díaz, que retrata los pueblos y ciudades de su país en las décadas de los 40 y 50, un periodo que es tan violento como sensual y exótico. Puede que la isla esté maldita y encantada, pero está también hechizada; incluso los recuerdos más amargos parecen suavizados por la nostalgia. Los espíritus malignos que son invocados periódicamente para explicar la mala suerte de la familia de Wao son también, para el novelista y para sus personajes, auténticos amuletos. Sin los horrores y las supersticiones del viejo país, sin la dulzura tropical que modula la prosa de Díaz incluso en momentos de gran crueldad, Óscar Wao no sería más que otro friki con una larga lista de desesperadas obsesiones sexuales no consumadas.

El tono narrativo de Díaz es la revelación más importante de Óscar Wao. Once años después de que publicara Los boys (Drown), una colección de historias semiautobiográficas ambientadas en la República Dominicana, Díaz escribe una obra más estilizada y ambiciosa en la que narra la rápida mezcla de referencias culturales frikis y jerga urbana. Aunque los temas y motivos de la novela son reminiscencias de muchas sagas familiares de emigrantes, la historia engancha y es emocionante. De hecho, es difícil pensar en una novela que contenga tanta brutalidad, tortura, violación, asesinato y suicidio como ésta.

A pesar de abarcar un espacio de tiempo relativamente compacto, la novela contiene una rebelde multitud de estilos y géneros. De hecho, la historia de transición a la vida adulta de Óscar es quizá la capa más fina, pues el drama de un joven adulto cubre la crónica de una familia emigrante multigeneracional que se aventura en el realismo mágico tropical, el feminismo punk-rock, el machismo hip-hop o la pirotecnia postmoderna.

Reuniendo todos estos elementos surge una voz que es profana, lírica, culta e incansable, un derroche de acentos y lenguas que coexisten dentro de una única personalidad. La voz narrativa pertenece la mayor parte del tiempo a Yunior, quien sólo gradualmente se deja ver detrás de la cortina de una narración aparentemente omnisciente para revelarse como un personaje.

No obstante lo dicho, la novela es algo más que la épica de un friki, pues Junot nos cuenta una historia perfectamente acompasada de emigración y asimilación. Al crear a Óscar, Junot Díaz ha utilizado un estereotipo para subvertir otro. No todos los dominicanos son unos machotes, y no todos los fanáticos de la ciencia ficción, el anime y Dragones y Mazmorras son chicos blancos. El machismo de la cultura de dominicano-americanos de segunda generación es una fuente interminable de angustia para el joven Óscar, y uno es consciente de que su vida va a ser breve pues es demasiado bondadoso para ella.

La novela ofrece un punto de vista novedoso e ilustrativo de las experiencias postcoloniales. Díaz sugiere que los emigrantes de países en guerra habitualmente se llevan consigo al nuevo mundo los motivos por los que se marcharon: miedo, sospecha y descontento. En efecto, Díaz ha conseguido retratar tanto la particularidad de la vida interior de un adolescente dominicano en Nueva Jersey, como llegar a conclusiones de carácter universal acerca de hombres y mujeres, de raza y clase social.

Una novela estupenda (gloriosa en algunos momentos) que recuerda por momentos a las obras de algunos de los miembros de la larga saga de escritores sudamericanos (García Márquez, Vargas Llosa, Juan Rulfo o Roberto Bolaño, principalmente) que han conformado un peculiar estilo de contar las cosas que tanto deleite y admiración despiertan en el autor de estás líneas.

A.G.

sábado, 16 de septiembre de 2017

Lecturas recientes: La fórmula preferida del profesor


La fórmula preferida del profe (2003)
Yoko Ogawa

La narradora de esta conmovedora novela es una madre soltera a la que su agencia de empleo le asigna un nuevo cliente que vive en un piso destartalado de dos habitaciones en una pequeña ciudad japonesa. Se trata de un profesor, un brillante matemático que sufrió un daño cerebral en un accidente de coche en 1975, cuando aún era un destacado profesor de matemáticas y su amado Yutake Enatsu, el pitcher de los Hanshin Tigers, acribillaba a los bateadores rivales. Desde entonces, el profesor no puede recordar nada que haya ocurrido más de una hora y veinte minutos antes. Lo único que puede recordar es las matemáticas, que brotan en su cerebro en cada actividad de su vida. En un vano intento de llevar una vida normal, el profesor cubre la chaqueta de su traje de notas con recordatorios que él mismo garabatea

Un día la criada le dice al profesor que tiene un hijo de diez años. El profesor abandona su aire taciturno y le pide a la mujer que lo traiga a casa para que el niño no esté solo después del colegio. El profesor y el niño no tardan en congeniar. El profesor decide llamarle Raíz porque su cabeza es plana y le recuerda al símbolo matemático de la raíz cuadrada. Su madre jamás se refiere a él por cualquier otro nombre. Nadie excepto Raíz tiene un nombre en realidad.

Todas las mañanas la criada tiene que presentar a su hijo y a sí misma al profesor. El profesor, por su parte, les pregunta todos los días sus números de zapato y de teléfono. Siempre tiene algo sorprendente que decir acerca de cualquier número que surja. Por ejemplo, el número de la camiseta de su adorado Enatsu, el 28, el segundo número perfecto más pequeño (la suma de todos los divisores excluyéndose a sí mismo). O el cumpleaños de la criada, el 20 de febrero (220), que resulta ser amigo del número 284, que está grabado en el interior del reloj que le dieron al profesor en la universidad como premio a su tesis. Por lo demás, el profesor pasa el día resolviendo problemas matemáticos de revistas y dando paseos con sus recordatorios adheridos al traje. Es su pasión por los números y por compartir su belleza y poesía con otros lo que ayuda al profesor a construir una amistad sorprendente pero duradera con la criada y su hijo.

A parte de la relación entre los miembros de este extraño triángulo, encontramos en la novela una subtrama a propósito del béisbol. Además de Enatsu y sus logros deportivos, el profesor se siente atraído por el sinfín de estadísticas del deporte; el profesor, sin embargo, jamás ha asistido a un partido de béisbol. Otros elementos significativos recorren la novela: la presencia difusa y sobreprotectora de la cuñada del profesor, el premio que logró el profesor en una revista de matemáticas y la fórmula de Euler.

Desde luego, las matemáticas son el motor que mueve la novela. Gracias a las explicaciones del profesor, el lector se instruye acerca de los números primos o la invención del cero. Quizá las palabras más espléndidas del profesor son cuando dramatiza la caza de números primos como una búsqueda en una tierra inhóspita. Al comienzo, los números primos son frecuentes, pero cuando se alcanzan números más altos uno se aventura en una tierra baldía en la que los números primos se encuentran muy apartados unos de otros.

En la escena más conmovedora del libro, encontramos al profesor escribiendo una de las ecuaciones más hermosas de las matemáticas en un trozo de papel, poniéndolo en la mesa y marchándose de la habitación. La criada se queda sola para investigar en el significado de eπi+1=0 en la sección de matemáticas de la biblioteca municipal. Puede que no haya un argumento sólido que te impela a leer página tras página sin interrupción, pero la revelación que hace la novela de la verdadera naturaleza y atractivo del funcionamiento de los números es cautivadora. Todo esto opera, por supuesto, como una enorme metáfora de la realidad de las relaciones humanas en la práctica. Y el único predicamento del profesor ciertamente sugiere preguntas acerca de cómo establecemos relaciones en el aquí y ahora. La mente del profesor sigue estado viva y llena de elegantes ecuaciones del pasado. Los números, en todo su orden articulado, revelan un mundo poético tanto a la criada como a su hijo. El profesor es capaz de descubrir conexiones entre las cantidades más simples y el universo en su totalidad, acercando sus vidas aún más y de un modo más profundo, incluso cuando su memoria de desvanece.

Un día la criada descubre la tesis del profesor, enterrada entre sus cartas de cuando tenía veintinueve años. En la tesis hay una vieja foto del profesor de joven con su cuñada. Aunque jamás queda claro en la novela, se deduce que el profesor y su cuñada estuvieron enamorados, pero no está claro si este amor comenzó como una aventura o después de la muerte del hermano del profesor.

El profesor celebra el undécimo cumpleaños de Raíz. Dos días después, la cuñada da la orden de trasladarlo a una residencia alegando el empeoramiento de su memoria y que lo había previsto hace tiempo. Durante los siguientes once años, hasta que muere el profesor, la criada y Raíz no dejan de visitarlo. El propio Raíz acaba convirtiéndose en profesor de matemáticas, algo que emociona al profesor el día en que se entera de la noticia.

Una historia muy original y cautivadora, salpicada con el suficiente ingenio y misterio para tenernos enganchados de comienzo a fin, sobre lo que significa vivir en el presente y sobre las curiosas ecuaciones que pueden crear una familia.

Una novela amable y elegante, escrita en un lenguaje tan lúcido como poco pretencioso por una de las voces más originales del panorama japonés actual. Fue un bestseller y tuvo una película en Japón.

A.G.