Presentación

La pintura de la voz (palabras con que el filósofo y escritor francés François-Marie Arouet, más conocido como Voltaire, calificó el arte de la escritura) nace con la pretensión de ser un lugar de intercambio de opiniones sobre literatura.
Cuando el tiempo me lo permita, iré publicando noticias interesantes del mundo literario, comentarios de libros que he leído recientemente, de mis obras favoritas, etc
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lunes, 16 de noviembre de 2015

Lecturas recientes: Samarcanda


Samarcanda (1988)
Amin Maalouf

Llegado a Samarcanda de su natal Persia, Omar Jayyam es reconocido en la calle por un poeta procaz que escribe de vino y mujeres, y cuya filosofía se mofa del Islam. Los matones callejeros declaran a Jayyam infiel y lo conducen al juez para recibir el castigo apropiado. Pero el juez, que es un intelectual, reconoce el genio de Jayyam y le da un pequeño libro en blanco compuesto de hermosas hojas de papel chino. Le encomienda la difícil tarea de anotar en él cualquier verso que tome forma en su mente o en la punta de su lengua. Ahora bien, el libro habrá de permanecer oculto. De esta manera, salva el cuello un gran poeta y nace el rubayat de Jayyam, la simple y hermosa estrofa de cuatro versos pentámetros yámbicos que riman AABA.

La historia de Jayyam transcurre en el Asia Central del siglo XI, cuando las ciudades de Bujará Samarcanda eran las más grandes de la época. Maalouf se recrea con insólita destreza en las descripciones de las cortes, las fuentes, el bazar, las vidas de los místicos, los reyes y amantes en una prosa lánguida y evocadora. Sin pretender intentarlo, sin artificio ni banalidad, la novela establece un tono que está en perfecta armonía con el misticismo sufí y retrata con éxito las paradojas, la sutil ironía y el humor autodespectivo de su característica escritura.

Los nueve años de relación amorosa de Jayyam y Jahn, la poetisa de la corte, resuenan también con una palpable sensualidad.

Las grandes figuras del Asia Central medieval son vistos a través de los ojos de Jayyam: Nizam al Mulk, el déspota visir persa del sultán turco Malik Sha, que aún es recordado por sus notables innovaciones en cuestiones de gobierno y por sus teorías filosóficas que anticipan a MaquiaveloHasan ibn al-Sabbah, un hombre muy sabio y cruel que se convierte en el fundador de la comunidad ismaelí que interpretó el Islám de un modo diferente y que dirige a los miembros de la Orden de los Asesinos desde su fortaleza de Alamut; y, por supuesto, el propio Omar Jayyam, un hombre extraordinario, un sabio instruido en diferentes disciplinas del conocimiento (matemáticas, filosofía, astrología, física y literatura) que jamás quiere involucrarse en política o en cualquier asunto relacionado con ella y de quien todos solicitan consejo en esta y otras materias.

La novela viaja también más allá de Asia Central, pues el autor cruza siglos y continentes siguiendo la pista del manuscrito original de los rubayat. Las anotaciones de Jayyam en el libro, que son traducidas en el siglo XIX por Edward Fitzgerald y sorprenden a la sociedad victoriana, son robadas por primera vez por el líder de los Asesinos, el despiadado Hasan ibn al-Sabbah. La fortaleza de los Asesinos, donde se guarda el manuscrito, es destruida y el manuscrito se pierde durante cientos de años. En el siglo XIX un erudito americano se obsesiona con encontrar el original. Viaja a Persia en 1896, donde se encuentra con las primeras luchas de los demócratas persas por un gobierno constitucional después de que el Sha ha sido asesinado.

El erudito se enamora de Shireen, una princesa persa que ha descubierto el texto perdido. Viven los primeros meses de la primera República de Irán, pero cuando regresan a Estados Unidos juntos en el Titanic, en 1912, éste se hunde. Aunque los dos se salvan y llegan sanos y salvos a Nueva York, el manuscrito se pierde en el fondo del océano. Shireen no puede seguir vivendo sin el manuscrito y abandona a su amante americano en el muelle de Nueva York.

Maalouf es el autor de una estupenda novela que tiene la virtud de describir las vidas y la época de unos personajes que jamás habían aparecido en la ficción con anterioridad y muy probablemente no volverán a hacerlo. El libro no es una simple novela histórica, sino que, del modo que el intrincado bordado de una alfombra oriental se teje y se desteje durante siglos, Maalouf entreteje poesía, filosofía y pasión por el pasado sufí con la modernidad. Maalouf intercala en la narración extractos de poemas de Jayyam que dotan al texto de una poderosa cadencia melódica.

La ficción histórica de alta calidad, como la que representa Samarcanda, es un modo excelente de despertar interés por la investigación histórica. Maalouf realiza un trabajo excelente en este sentido, pues elabora una novela con un perfecto equilibrio entre información y entretenimiento, a la vez que presenta su punto de vista de las sociedades contemporáneas de mayoría musulmana.

Una novela muy ilustrativa que, como todas las obras de su autor, trata de comprender y avanzar hacia una solución y un encuentro real entre nuestras culturas. Ojalá sea así algún día.

A.G.