Presentación

La pintura de la voz (palabras con que el filósofo y escritor francés François-Marie Arouet, más conocido como Voltaire, calificó el arte de la escritura) nace con la pretensión de ser un lugar de intercambio de opiniones sobre literatura.
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sábado, 14 de enero de 2017

Lecturas recientes: Expiación


Expiación (2001)
Ian McEwan

Nos encontramos ante una historia de amor, un drama de guerra pero, sobre todo, una historia sobre los poderes destructivos de la imaginación. Sobre cómo una monstruosa mentira contada por una niña de trece años es capaz de mandar a la cárcel al amante de su hermana mayor y destruir la existencia de una familia de clase media-alta.

El comienzo de la novela no es en modo alguno apasionante. Por el contrario, las primeras setenta páginas aproximadamente son un extenso resumen de impresiones diversas. Un aire de quietud flota en el ambiente.Vemos a varios personajes ir y vienen pero la novela, en este punto, parece poblada principalmente por sus influencias literarias. Entre éstas la más notable es la de Virginia Woolf. La técnica no es exactamente un flujo de conciencia (stream of consciousness), tanto como una lenta deriva de asociaciones.

La novela, en efecto, comienza de un modo engañoso. Gosford Park, en Surrey, se revela como una especie de escenario idílico en la campiña inglesa. Amanece un día caluroso y bochornoso del verano de 1935. Se oyen rumores de guerra, mientras la familia Tallis se ha reunido en la mansión familiar con ocasión de una comida especial: el hijo mayor, Leon, vuelve a casa de visita. Sin embargo, la familia no parece tan sólida como la espléndida mansión, rodeada de vastos terrenos. El padre, una presencia distante, se encuentra como siempre en Londres, ocupado en unos misteriosos planes de defensa y envuelto desde hace tiempo en una relación. La madre, Emily se pasa gran parte del tiempo tumbada en su habitación a consecuencia de severas migrañas. El hijo, Leon, es un afable bromista que llega a la mansión en compañía de un joven rico y estúpido hombre de negocios. La hija mayor, Cecilia, acaba de de llegar de Girton College, Cambridge, y se encuentra perdida. La hermana pequeña, Briony, es una niña ferozmente disciplinada que desea expresar en el papel su deseo de que el mundo sea tan disciplinado como ella. Además, nos encontramos al guapo Robbie Tuner, el protegido de la familia, que también acaba de llegar de Cambridge. Su madre es la criada de los Tallis y vive con ella en una casita próxima. Los Tallis pagan sus estudios. Robbie quiere ser médico. Cecilia y Robbie crecieron juntos y ella está enamorada de él.

También han llegado a la mansión los hijos de Hermione, la hermana de Emily, de los que su madre se ha despreocupado. La sexy y manipuladora adolescente Lola y los dos patéticos gemelos, Jackson y Pierrot, a los que Briony convence para que tomen parte en la obra de teatro que ha escrito, un fárrago absurdo llamado Los juicios de Arabella. La obra tiene la intención de ser una bienvenida a casa a su hermano Leon. Se trata de la fantasía de una escritora muy joven entusiasmada por la posibilidad de crear en muy pocas páginas un mundo completo. Expiación es en realidad una versión adulta de este logro, un conflicto entre verdad y fantasía, el modo en que un novelista falsea la realidad.

Al final del día Robbie y Cecilia han descubierto que están apasionadamente enamorados, los gemelos se han escapado, Lola ha sido ultrajada y Briony ha sido acusado de violación a Robbie, que ha sido arrestado, y, lo que es menos importante, Los juicios de Arabella jamás han sido representados.

Percibimos desde el comienzo que entre Cecilia y Robbie sucede un cierto tipo de animosidad o atracción irreconciliable. Briony presencia desde una ventana de la mansión una pelea entre ambos. Cecilia y Robbie se encuentran junto a una fuente. Se les ha caído al agua un valioso jarrón que le dieron a un tío de ella en la Primera Guerra Mundial los aldeanos franceses a los que había salvado. Una de los sirvientes había roto el jarrón durante la guerra. Aunque se arregló, es endeble y no sobrevive mucho tiempo. Cuando Robbie se dispone a saltar al agua a recuperar las piezas, Cecilia se quita la ropa, quedándose tan sólo con la ropa interior, y salta a la fuente.

Más tarde, Robbie intenta articular sus sentimientos por Cecilia en una carta al final de la cual desliza con toda crudeza la verdad desnuda, esto es, su deseo de tener relaciones íntimas con Cecilia. Sin embargo, descarta por razones obvias ese borrador y elabora otro, más suave, que tiene la intención de enviar. Pero por accidente envía la carta incorrecta a Cecilia por mediación de Briony, que la abre y la lee.

Las consecuencias son devastadoras. Por si fuera poco, Briony descubre a Robbie y Cecilia haciendo el amor con violencia en la biblioteca. Briony va componiéndose su propia idea de la situación.

La revelación de las palabras finales de la carta de Robbie pervierten el mundo de los Tallis. Casi de inmediato ocurre otro acontecimiento que nos recuerda al acaecido en Pasaje a la India, de E.M. Forster, que ya comentamos en este blog. El primo gemelo de nueves años se escapa de la casa. Durante la búsqueda, Lola es asaltada sexualmente en una zona arbolada, pero no sabe por quién. A pesar de la oscuridad, Briony, que hemos visto aspira a ser escritora, piensa que puede identificar al agresor como el lascivo Robbie y agrava su transgresión con la carta dirigida a Cecilia al convencer a Lola y a todos los demás (excepto a Cecilia), de que nadie sino Robbie es el culpable. A diferencia del incidente acaecido en las cuevas de Marabar, la mujer ultrajada no se retracta y Robbie acaba con sus huesos en la cárcel. Aprendemos que por desgracia Briony también está enamorada de él. Será la forma de vengarse por su desdén. La venganza de la niña que se siente tentada, si bien aún exiliada, de la edad adulta.

Las dos partes siguientes de la novela tratan de las consecuencias de las mentiras de Briony en la familia Tallis. En la segunda parte se cuenta cómo, después de salir de la cárcel, antes de tiempo por unirse a la infantería, Robbie forma parte del ejército aliado que es evacuado a Dunkerque. Cecilia espera su regreso. Tanto ella como Briony trabajan de enfermeras. En estas páginas McEwan capta magistralmente la banalidad y el horror de la guerra. En contraposición, el crimen aparentemente inmotivado de Briony parece casi insignificante. No obstante, Briony, que ha madurado gracias a su experiencia en el hospital, le pide perdón a su hermana.

La tercera se sitúa en Londres, donde Briony lucha por superar el dolor de las muertes en Dunkerque. El estilo elíptico de las primeras páginas de novela no tiene cabida aquí, puesto que la descripción del horror de las heridas, la mutilación y la muerte se amontonan delante de los ojos de Briony. ¿Puede está dedicación a las víctimas aliviar a Briony de su culpa? Podemos preguntarnos si su expiación depende de que Robbie sobreviva o si se puede lograr mediante la consumación de sus ambiciones literarias, gracias a una novela como la que está escribiendo. Pero es difícil decidir quién puede garantizarle la expiación al novelista, cuya capacidad de crear y relaborar el mundo significa que no hay ninguna autoridad por encima a la que apelar.

La última parte de la novela es un epílogo fechado en 1999. Averiguamos que Briony es una famosa novelista de 77 años que sufre episodios de demencia. Que fue ella quien escribió las tres secciones de la novela que acabamos de leer. Expiación se revela como la novela que Briony Tallis ha estado escribiendo entre 1940 y 1999. Cuando Briony comienza a escribir la obra como una novela corta en 1949, piensa que debería ser moderna e impresionista, como Virginia Woolf. Peor recibe una carta de rechazo de Cyril Connoly, de Horizon, en la que le dice que su ficción debería tener más argumento.

Así pues, Robbie y Cecilia nunca estuvieron juntos, tal como sugiere la tercera parte. Robbie murió en Francia, en 1940, y Cecilia murió ese mismo año en Londres, durante los bombardeos alemanes. El texto que acabamos de leer no es sino la expiación de Briony por lo que hizo. No pudo resistir la oportunidad de salvar a los jóvenes amantes, de continuar sus vidas en la ficción, de dar a la historia un final feliz. Esta revelación enfatiza aún más la ambivalencia ya explícita de la novela acerca del hecho de ser una novela, y convierte al libro en un artefacto propiamente posmoderno. Otra cuestión es que este epílogo sea necesario en realidad. Su novela cuenta en apariencia la misma historia que Ian McEwan. A Briony, sin embargo, no le preocupan tanto los hechos. De lo contrario, escribe, debería haber escrito un libro diferente. Piensa que ojalá pudiera escribir un final feliz, todo bien y los amantes vivos y reunidos. No es imposible, dice. De hecho ya lo ha escrito y ya lo hemos leído y probablemente creído.

Expiación es un drama privado de pérdida de la inocencia y traición, que se desarrolla sobre el trasfondo de una historia mayor de mala fe. La historia personal es dolorosamente fuerte. Hay todo tipo de detalles humanos tiernos y exactos como la determinación de los amantes a sobrevivir, la fe de la madre de clase trabajadora en su hijo, la dedicación de Emily a sus migrañas. El título parece sugerir que Briony hará algo por medio de la expiación, pero nada bastante adecuado parece ocurrir. El problema, aprendemos al final, era que cómo puede un novelista lograr expiación cuando, con su poder absoluto de decisión, es también una especie de Dios. Concluimos, pues, que hay expiación ni para Dios ni para los novelistas.

La novela se revela también como una lamentación sofisticada de los peligros de la fantasía y la brecha entre realidad y arte. Sus múltiples alusiones literarias sitúan la historia dentro de un rico contexto literario a la vez que resalta el artificio implicado en  la creación de una obra literaria.

Al final de la novela descubrimos cómo el daño premonitorio del jarrón recuerda a lo que le sucede a otros objetos frágiles de gran valor pero fácilmente arruinados, tales como la virginidad de Cecilia y su propia vida. Al igual que el jarrón que trata de rescatar Cecilia, al final no parece sobrevivir mucho: la familia, los hijos, la memoria, la escritura, quizá incluso el amor y el perdón. O quizá no.

Expiación es sin duda una de las mejores novelas de este siglo.

A.G.

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