Presentación

La pintura de la voz (palabras con que el filósofo y escritor francés François-Marie Arouet, más conocido como Voltaire, calificó el arte de la escritura) nace con la pretensión de ser un lugar de intercambio de opiniones sobre literatura.
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domingo, 7 de febrero de 2016

Lecturas recientes: La trama nupcial

 
La trama nupcial (2011)
Jeffrey Eugenides

La nueva novela del laureado autor de Las virgenes suicidas es bien sencilla. Hay una heroína, el hombre equivocado del que se enamora y con el que se casa, y el hombre correcto que sufre mientras la espera.

Tres son, en efecto, los personajes entorno a los que se desarrolla esta versión posmoderna del romance del siglo XIX. Tres estudiantes universitarios –Madeleine, Mitchell y Leonard–, que se conocieron en la clase de semiótica y abandonaron Brown en 1982, el año antes de que lo hiciera el propio Eugenides. Madeleine Hanna es una muchacha hermosa e ingenua perteneciente a una próspera familia Wasp con profundas inquietudes intelectuales que debe elegir entre uno de los dos hombres, ambos de orígenes humildes, estudiantes de religión y ciencias respectivamente. Leonard Bankhead, su novio ocasional, es un joven brillante, taciturno, pobre y carismático. Mitchell Grammaticus, un alter del ego del autor, es un griego de Grosse Pointe, Michigan, que anhela alternativamente a Madeleine y a Dios. Resulta irresistible a las mujeres, mas es salvajemente autodestructivo. También resulta ser clínicamente bipolar. Sin embargo, Madeleine se casará con él y es precisamente en su relación donde reside la principal fuente de tensión de la novela.

El punto de vista de la novela alterna entre los tres personajes principales, pero Leonard dispone de menos tiempo que los otros dos. Madeleine, sin embargo, dispone de casi la mitad de la novela, lo cual no es extraño considerando la fascinación del autor con la experiencia femenina. Su personaje es casi totalmente reactivo; incluso el modo en que resuelve su relación con Leonard y Mitches son reactivos.

Con Mitchell embarcado en un largo viaje por Europa y la India en busca de santidad, Madeleine y Leonard se establecen en Cape Cod, Massachussetts, donde Leonard trabaja en un laboratorio de genética y Madeleine solicita plaza en un programa avanzado de estudios de la novela victoriana. Su tesis versa sobre la trama nupcial, pero ésta no parece tratar tan sólo sobre el matrimonio y el amor, sino sobre cómo estos dos temas pueden ser rescatados para la literatura contemporánea y, lo que considero más importante, sobre aquello de lo que tratan todas las novelas de Eugenides: el drama de la transición de la niñez a la vida adulta. El autor retrata a tres jóvenes que se enfrentan a la vida adulta, y en ello percibimos, por supuesto, ciertas reminiscencias de Salinger.

La novela posee la textura y el dolor de la experiencia vivida, captura la pretenciosidad de los intelectuales universitarios, el dulce encanto de la cortesía, la dura vida después de la universidad, cuando uno ha de enfrentarse al mundo sin la protección que le brindan las aulas, la lucha de Mitchell con su espiritualidad y de Leonard con la enfermedad mental que se afirma desde el comienzo y camina inexorable hacia adelante y la propia lucha entre Madeleine y Leonard.

La trama nupcial es también una novela para y sobre bibliófilos, pues explora la relación especial entre los libros y los amantes de los libros y el significado especial que éstos pueden adquirir por diferentes razones: la persona que nos los regaló, el momento de nuestra vida en que los descubrimos, o el hecho de que sea una edición especialmente bonita. En este sentido, Eugenides afirma que uno de los mayores placeres de ser un bibliófilo es curiosear en las librerías de otras personas. Esto tiene sentido desde el momento en que el autor expone la teoría de que los libros que leemos son una reflexión significativa de nuestra personalidad. Eugenides emplea los libros que lee Madeleine para exponer la personalidad de su heroína.

En efecto, los primeros rasgos de caracterización de Madeleine son proporcionados por sus preferencias literarias. A medida que la novela avanza está claro que ser una lectora ávida parece ser su único rasgo de personalidad y que a pesar de sus cuatro años de universidad fuera de casa, su personalidad aún no está bien formada. Es infantil y consentida, pues aún desea que se sus padres la traten como una niña, con todo lo que ello conlleva. Gran parte de su comportamiento parece estar calculado para evitar cualquiera cosa que pueda resultarle difícil o le suponga un desafío que no sea capaz de afrontar con éxito.

Eugenides tiene acostumbrados a sus seguidores, entre los que me cuento, a una gran novela cada diez años. En este blog ya hemos comentado Middlesex, que fue la primera que leí, y Las vírgenes suicidas, que a mi juicio posee una calidad literaria superior a la de las otras y que no deja de sorprender, lectura tras lectura, tanto por lo que se cuenta como por el modo en que se cuenta. Con todo, creo que La trama nupcial es una novela muy interesante y reflexiva, como todas las del escritor de origen griego, pues aborda no sólo los aspectos que hemos comentado en estas líneas, sino otros de mayor complejidad y que, como tales, merecería una reflexión más amplia y profunda que excede, desde luego, el propósito de este blog.

Y para concluir, un deseo en voz alta: espero que no tengamos que esperar otros diez años para volver a saborear la próxima y, a buen seguro gran novela, de Jeffrey Eugenides.

A.G. 

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