Presentación

La pintura de la voz (palabras con que el filósofo y escritor francés François-Marie Arouet, más conocido como Voltaire, calificó el arte de la escritura) nace con la pretensión de ser un lugar de intercambio de opiniones sobre literatura.
Cuando el tiempo me lo permita, iré publicando noticias interesantes del mundo literario, comentarios de libros que he leído recientemente, de mis obras favoritas, etc
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miércoles, 5 de abril de 2017

Lecturas recientes: Tigre blanco


Tigre blanco (2008)
Aravind Adiga

Nos encontramos ante la historia de Balram Halwai, quien ha decidido contarle la verdad acerca de la India a Wen Jiabao, el Primer Ministro de China, antes de su próxima visita de estado al país. Su narrativa triunfal, configurada de un modo algo inexplicable mediante una serie de cartas, se despliega a lo largo de siete días y siete noches en Bangalore. En ellas Balram no sólo cuenta su historia, sino que critica con virulencia su país, sirviéndose del humor negro y de un lenguaje crudo y simple.

Se trata, no obstante, de una historia mucho más complicada de lo que puede pensarse inicialmente. Balram es hijo de un tirador de rickshaw que vive en un pequeño pueblo de la India. La miseria en que vive su familia le resulta tan repulsiva que decide buscarse un porvenir alejado de ellos. Por eso está siempre alerta a las oportunidades que puedan aliviar su pobreza. Aprende a conducir y consigue un trabajo como chófer del señor de su pueblo. La suerte le acompaña cuando le piden que acompañe a Ashok, el hijo de su señor, a Delhi como su chófer personal. En Delhi, Balram aprende los modos y maneras de la sociedad urbana: un buen observador aprende rápido, afirma, y así Balram se da cuenta muy pronto de que un poco de indecencia puede reportar el suficiente dinero para asegurarse un futuro próspero.

Balram no tarda en descubrir que el señor al que sirve es un hombre de voluntad débil. Ashok, moderno y liberal, expresa constantemente su sentimiento de culpa por la forma en que trata a Balram, pero sus buenas palabras no llegan nunca a ser más que eso, palabras.

Resuelto a hacer cualquier cosa para conseguir dar un giro a su vida, Balram encuentra la oportunidad perfecta un día lluvioso, mientras lleva en el coche a su jefe. Balram le machacael cráneo a Ashok y le roba una bolsa que contiene una gran cantidad de dinero –el importe de una mordida rutinaria–, con el que financia su negocio de taxis en Bangalore. Un negocio que, como tantos otros, depende de tener contenta a la policía con sobornos periódicos; las mismas que hacía su jefe a los ministerios del gobierno. Años más tarde, Balram disfruta de una carrera exitosa y está considerado como un miembro influyente de los círculos de poder de Bangalore.

En definitiva, Balram se jacta de ser un emprendedor moderno; un hombre hecho a sí mismo que ha surgido a las espaldas de la elogiada industria tecnológica de la India. En una nación que se desprende con orgullo de una historia de pobreza y subdesarrollo, Balram afirma representar “el mañana”.  En este sentido, podría parecer el prototipo de héroe indio moderno en un país embriagado por su potencial económico recién descubierto. No obstante, si hay algo cierto es que Balram es un asesino ciertamente satírico y un manifiesto antihéroe.

A modo de parábola de la nueva India, la historia de Balram presenta, pues, un giro macabro. No sólo es un empresario, sino un pícaro criminal con una notable capacidad de autojustificación. Asimismo, el escenario en el que opera no es sólo una nación y una economía emergentes, sino un paisaje de corrupción, desigualdad y pobreza. De hecho, en algunos pasajes Balram describe la vida de su familia en la “Oscuridad”, una región caracterizada por la penuria que está dominada por los señores, y donde se saca a los niños de la escuela para engrosar las filas de la servidumbre y las elecciones se compran y se venden de forma rutinaria. Este mundo sombrío tiene poco que ver con las brillantes imágenes de las estrellas de Bollywood y los empresarios de la industria tecnológica que se han encargado de sustituir los clásicos estereotipos indios.

Mediante una prosa desnuda y alejada del sentimentalismo, Adiga despoja su nación de su brillo autocomplaciente y revela, en cambio, un país en el que la compacta sociedad india parece resquebrajarse y mostrar un punto de ruptura. Balram incluso justifica el asesinato de su jefe como un acto de enfrentamiento de clases.

La obra trae a primer plano las desigualdades que persisten en la nueva prosperidad de la India. Adiga no pierde la oportunidad de recordar a sus lectores la crueldad de su país. En este sentido, los personajes parecen también ser superficiales. El jefe de Balram y su mujer son meras caricaturas de la insensible clase alta, cruel y distante de sus empleados. Aunque el personaje de Balram es más interesante, su credulidad e inocencia resultan a veces difíciles de creer. Por eso quizá se pueda llegar a la conclusión de que los personajes de la novela quedan reducidos a meros símbolos. Existe una ausencia de complejidad humana, no sólo en sus personajes sino, lo que es más problemático, en su retrato de una nación que en realidad se encuentra atrapada entre la visión de Adiga y la visión más brillante que tan clara y apropiadamente ridiculiza. Al carecer de una perspectiva más equilibrada –quizá ésta no sea más que la visión de un outsider ciertamente superficial– la novela resulta algo simple, puesto que se revela como un retrato incompleto de una nación y un pueblo en plena lucha con las ambigüedades de la modernidad.

La novela se revela como una parábola de la cambiante sociedad india. A muchos escritores como Adiga, vivan en la India o en el extranjero, parece habérseles caído las vendas de los ojos y han venido a presentar a la India como un lugar de injusticia brutal y sórdida corrupción. Un lugar en el que los pobres están siempre desposeídos y victimizados por sus enemigos sempiternos: los ricos.

Sin embargo, llama la atención que Adiga olvide en su narración la presencia de una incipiente clase media, nacida al albur del progreso económico. Él empieza en la “Oscuridad” rural, un mundo de señores y criados, sin ni siquiera un nombre; su familia lo llama simplemente “Munna” o “chico”. En día que Balram se topa con la fortuna de conducir el coche de un rico de Nueva Delhi, cree haber entrado en el mundo de la “Luz”, pero no es así, pues en ese mundo la oscuridad moral no hace sino crecer cada vez más. Entra, así, en un mundo de amos y siervos. Según su percepción, el secreto de la India es el modo en que su extrema desigualdad queda estabilizada por sus fuertes estructuras familiares. Nunca antes en la historia de la humanidad, afirma Balram, tan pocos han debido tanto a tantos. Sólo se puede avanzar mediante el clientelismo y la corrupción, o gracias al método de Balram: salirse del “corral” de la moral convencional. Por eso, debe también contarle al Primer Ministro chino cómo él mismo se convirtió en un big belly. Cansado de su vida de servidumbre, decide realizar una acción violenta que le asegure un lugar entre los ricos de Delhi. Sin embargo, Balram parece sufrir bien poco por su falta. El protagonista justifica su rabia como una reacción a la avaricia de la élite india, que se esfuerza por perpetuar un sistema en el que muchos son sacrificados en beneficio de unos pocos.

Novela fresca, divertida y diferente que gustará a aquellos que deseen saber acerca de la India actual, si bien la ofrece menos de lo que podría haber conseguido. Quizá exagere la fealdad, y en este sentido podemos afirmar que la historia que nos cuenta Adiga es algo sensacionalista y no muy plausible. Creo que es posible que exista esperanza en la Oscuridad que vemos retratada en Tigre blanco. Nunca he estado en la India, pero tal como cuentan los extranjeros que con ojo crítico han hablado de su experiencia en este país de contrastes, un futuro mejor es posible, a pesar de todo lo que aún queda por hacer en materia social, cultural y económica en los pueblos indios. Hay maestros de los que los niños pueden aprender y médicos que ayudan a los pobres, y se puede albergarse, por tanto, la esperanza de un futuro mejor.

A.G.

lunes, 13 de marzo de 2017

Lecturas recientes: Los detectives salvajes


Los detectives salvajes (1998)
Roberto Bolaño

El poeta chileno Arturo Belano y su amigo mexicano, Ulises Lima, se hacen llamar real visceralistas; un dúo salvaje que aparece por doquier en la obra de Bolaño. Lima está basado en uno de los amigos de Bolaño, el poeta Mario Santiago, y Belano, en el propio autor.

Su enemigo es el gran poeta Octavio Paz, un personaje que apenas aparece en una extraña escena en la que camina en círculos en un parque. Los real visceralistas se reúnen en bares, roban libros, venden drogas, tienen amantes, dirigen una revista, excomulgan a miembros díscolos y se pelean con poetas mexicanos. Aunque no llegamos a leer ningún poema de Belano ni de Lima, disponemos de informes acerca de sus actividades, sus lecturas, los relatos que sus amantes cuentan de ellos en la cama y en la carretera.

Bolaño da a su novela una extraña estructura tripartita. La primera parte es narrada por Juan García Madero, un joven poeta en ciernes que se encuentra en pleno proceso de formación, tanto erótica como poética, y al que le han pedido que se una a un grupo de los real visceralistas. García Madero relata en forma de diario su iniciación en el real visceralismo de Belano (con una pizca del realismo mágico de García Márquez y otros autores) y sexo gráficamente real visceralista.

Bolaño sitúa la acción en México DF, y nos recuerda la excitación y el aburrimiento, la ignorancia y pretenciosidad literaria, la ambición erótica y el ansia de ser un escritor joven en compañía de personas afines. Uno de sus amigos, un poeta gay, clasifica, de forma absurda y grandilocuente, toda la literatura como homosexual, heterosexual o bisexual. El narrador afirma que, para su amigo, las novelas en general, eran heterosexuales, mientras la poesía era completamente homosexual; era de suponer que los relatos cortos eran bisexuales, aunque no afirmaba nada al respecto.

García Madero conoce a una familia y pierde la virginidad con una de las hijas, María Font. Mientras tanto, Ulises Lima y Arturo Belano han desarrollado una peculiar obsesión por una poetisa de los años 20 llamada Cesárea Tinajero, un surrealista y modernista que pertenecía a los precursores de los posteriores real visceralistas. Su obra es reverenciada por otros escritores de eses periodo, pero no hay dónde encontrarla.

Esta sección termina en el momento en que Belano abandona México DF, en compañía de Lima, García Madero y Lupe, una prostituta. Belano marcha tras las huellas de Cesárea Tinajero, de quien se sabe que marchó al desierto de Sonora en los años veinte.

La narrativa se detiene, o más bien da paso a decenas de micronarrativas que constituyen la segunda parte de la novela, una sección de aproximadamente cuatrocientas paginas. El movimiento hacia adelante es remplazado por una especie de tour de personajes repleto de entrevistas en primera persona con anotaciones de testigos, amigos, amantes, conocidos y enemigos de Lima y Belano.

La vida de todas las personas que aparecen aquí se cruzan, aunque sea de forma breve, con los dos reales visceralistas, desde 1976 a 1996. Es como si el novelista hubiera cogido una grabadora y viajado por el mundo, desde México DF a San Diego, Barcelona y Tel Aviv, desesperado por averiguar qué fue de los jóvenes y optimistas poetas que bien podrían estar ya sentenciados. ¿Dónde fueron después del desierto de Sonora? ¿Qué trabajo tuvieron? ¿Qué escribieron? ¿Qué fue de toda esa ambición?

Lima y Belano vienen y van de las vidas de otras personas, y las noticias no son buenas. Tratan con drogas, a menudo están colocados, cambian continuamente de trabajo. Lima pasa un tiempo en París, pobre de solemnidad. A Belano se le ve cerca de Perpiñán, buscando a un amigo desaparecido que está a punto de suicidarse. Un pintor entrevistado en México DF en 1981 afirma que Belano y Lima no eran revolucionarios, sino escritores que a veces escribían poesía, pero tampoco cree que fueran poetas. Belano se muda a Barcelona y trabaja lavando platos en un restaurante. Lima se va a Nicaragua y desaparece allí. Dos años más tarde regresa a México DF y es visto por el secretario de Octavio Paz. Lima se acerca al insigne poeta y ambos se sientan a hablar en un banco. Lima, que parece haberse olvidado de sus ideas revolucionarias, le da la mano sumisamente al premio Nobel, que jamás ha oído hablar de él, y vuelve a desaparecer.

Finalmente Lima y Bolano encuentran un poema de Cesárea Tinajero, publicado en una revista de segunda. No es ni siquiera un poema, sino un jeroglífico. Se llama “Siíon” y consiste en dibujos de tres líneas. En el primer dibujo, vemos un cuadrado que parece un barco en el horizonte, sentado en una línea recta. En el segundo dibujo, la línea curva ondula como un mar, pero el pequeño cuadrado con forma de barca está flotando en las olas. En el tercer dibujo, la línea se contorsiona y la pequeña barca apenas cuelga de una ola vertiginosa. Un poema, en definitiva, que podría significar muchas cosas.

En La tercera parte, vemos a Belano y Lima enfrascados en su ardua búsqueda en docenas de aldeas del desolado desierto de Sonora. El realismo visceral de Belano (y de Bolaño) significa evocar lo oscuro y humilde.

Como gran parte de su obra literaria, Los detectives salvajes es una novela ingeniosamente autobiográfica sobre poesía y poetas, y sobre la dificultad de mantener las esperanzas de la juventud. Bolaño ha creado un protagonista que toma prestado mucho de su propia biografía, incluso su propio nombre. Bolaño es Belano, el escritor y detective salvaje del título.

La novela se disfruta mucho, gracias a la sensibilidad y el magistral manejo del lenguaje de Bolaño, y sus atmósferas sólidamente imaginadas, aunque goza de un tono coloquial que resulta a veces sorprendentemente no literario.

El chileno Roberto Bolaño, fallecido a la edad de cincuenta años, es quizá la figura más notable de la generación sucesora de la abanderada por García Márquez y Vargas Llosa.

A.G.

jueves, 2 de marzo de 2017

Lecturas recientes: Mucho ruido y pocas nueces


Mucho ruido y pocas nueces (1958-9)
William Shakespeare

Leonato, un noble, amable y respetable, vive en la idílica ciudad italiana de Messina. Comparte su casa con su querida hija Hero, su inteligente y bromista sobrina Beatrice, y su hermano mayor Antonio, el padre de Beatrice.

Al comienzo de la obra, Leonato se prepara para recibir en casa a unos amigos que vienen de la guerra. En el grupo de soldados victoriosos se encuentra el príncipe don Pedro, es un buen amigo de Leonato, y dos de sus camaradas: Claudio, un noble joven respetable y guapo, y Benedick, un hombre inteligente que hace bromas ingeniosas todo el tiempo, y a menudo a expensas de sus amigos. Benedick es conocido por su destreza tanto en el arte de la guerra como en el de la palabra. Se autoproclama misógino y gusta de jurar que jamás sentará la cabeza. Don Juan, el hermano ilegítimo de don Pedro, también forma parte de la partida. Es un hombre taciturno y antipático que causa problemas a los demás.

Al poco tiempo de llegar los soldados a la casa de Leonato, Claudio y Hero se declaran su amor y deciden casarse. Mientras tanto, Benedick y Beatrice retoman la guerra de insultos ingeniosos que solían arrojarse el uno al otro en el pasado. A diferencia de Hero, Beatrice no tiene pelos en la lengua.

Para pasar el tiempo durante la semana antes de la boda, los amantes y sus amigos deciden jugar a un juego. Quieren que Beatrice y Benedick, que están claramente hechos el uno para el otro, dejen de discutir y se enamoren. Sus trucos darán con el tiempo el resultado esperado.

Pero don John está empeñado en perturbar la felicidad de los demás. Envía a su compañero Borachio a cortejar a Margaret, la sirvienta de Hero. En la oscuridad e la noche, también lleva a la ventana de la criada a Don Pedro y a Claudio para que lo vean. Creyendo que ha visto a Hero siéndole infiel, Claudio se enfada y humilla a Hero el día de su boda acusándola de lujuria y la abandona en el altar. Los afligidos miembros de la familia de Hero deciden fingir que ella murió de repente a causa del impacto y el dolor, y la esconden lejos mientras esperan que la verdad sobre su inocencia salga a la luz. Como resultado del rechazo, Benedick y Beatrice se confiesan finalmente su amor. Por suerte, los vigilantes nocturnos oyen a Borachio fanfarronear de su crimen. Dogberry y Verges, los cabezas de la policía local, arrestan a Borachio y a Conrad, otro de los seguidores de don John. Todos se enteran de que Hero es inocente en realidad, mientras Claudio, que cree que está muerta, llora su pérdida.

Leonato le dice a Claudio que, como castigo, tiene que hacer saber a todos los habitantes de la ciudad de la inocencia de Hero. También quiere Leonato que Claudio se case con su sobrina, una chica que, según dice, se parece mucho a la muerta Hero. Claudio marcha a la iglesia con los demás, dispuesto a casarse con la misteriosa mujer enmascarada que cree la sobrina de Hero. Cuando Hero, la mujer enmascarada, descubre su identidad, Claudio no puede sentirse más feliz. Benedick le pide entonces a Beatrice que se case con él, y después de una pequeña discusión, acaban poniéndose de acuerdo.

Mucho ruido y pocas nueces está considerada como una de las mejores comedias de Shakespeare, pues combina elementos de gran hilaridad con meditaciones serias sobre el honor, la culpa o la política. Al igual que Como deseéis y Noche de Reyes, Mucho ruido y pocas nueces acaba con matrimonios múltiples y sin muertes.

Aunque una de las características de las comedias de Shakespeare es que nadie muera, sería un error dar por hecho que la muerte no está presente en este género. A menudo, sus comedias aceptan la muerte mejor que las tragedias, y tratan ésta como una parte del ciclo natural de la vida. Mucho ruido y pocas nueces no es una excepción, y que Hero finja haber muerto de humillación hace que la muerte esté más presente aquí que en cualquiera de sus otras comedias.

La crisis que subyace en el centro de Mucho ruido y pocas nueces configura una obra que crea un fuerte sentido de enfado, traición, odio, dolor y desesperación entre los personajes principales. Aunque la crisis acaba resolviéndose, Mucho ruido y pocas nueces parece haberse escapado por los pelos de convertirse en una una tragedia. De hecho, la línea divisoria entre tragedia y comedia no es siempre muy nítida. Muchos críticos han señalado que el argumento de Mucho ruido y pocas nueces comparte elementos significativos con el de Romeo y Julieta y con el de la última obra teatral de Shakespeare, Cuento de invierno, que la mayoría de los críticos asignan a un género diferente, el de problem comedy o romance. Al igual que Hermione en Cuento de invierno, Hero escenifica una muerte falsa para volver a la vida una vez que su amado se ha arrepentido.

Aunque los jóvenes amantes Hero y Claudio proporcionan el ímpetu principal de la trama, la cortesía entre los mayores, los amantes más sabios Benedick y Beatrice, es lo que convierte a Mucho ruido y pocas nueces en una obra tan memorable. Benedick y Beatrice discuten con un ingenio delicioso, y Shakespeare realiza su viaje desde el antagonismo al amor sincero con un rico sentido del humor y la compasión. Puesto que Beatrice y Benedick tienen una historia detrás de ellos que añade peso a su relación, son mayores y más maduras que los típicos amantes de las comedias de Shakespeare. Sin bien su competitividad insana los revela como novicios infantiles cuando llega el amor.

Mucho ruido y pocas nueces es una deliciosa comedia que aborda un buen número de los temas favoritos de Shakespeare, tales como la confusión entre los amantes, la guerra de sexos y la reparación del amor y el matrimonio, temas todos ellos muy habituales a lo largo de la historia de la literatura. Más original es, sin duda, el tratamiento de la gracia social: el modo de hablar denso y extravagante de los personajes representa el ideal por el que luchan de los cortesanos renacentistas en sus interacciones sociales. El lenguaje de la obra está saturado de metáforas y ornamentado con retórica. Benedick, Claudio y don Pedro emplean ese tipo de charla ingeniosa que solían utilizar los cortesanos para atraer la atención y aprobación en las casas de los nobles. Se esperaba que los cortesanos hablaran en este tono elevado, si bien sus inteligentes actuaciones debían parecer brotar sin esfuerzo. Así pues, Benedick enmascara su esfuerzo y parece proyectar elegancia y gracia naturales mediante la ilusión del no esfuerzo. Tanto él como sus compañeros intentan exhibir sus pulidas gracias sociales tanto en su comportamiento como en su discurso o forma de hablar. No en vano, el argumento de la obra está basado en engaños deliberados, algunos malevolentes y otros benignos. Uno de estos engaños trae como consecuencia la desgracia de Hero, mientras el ardid de su muerte allana el camino para su redención y reconciliación con Claudio. De un modo más ligero, Beatrice y Benedick son llevados a pensar que el uno ama al otro, y en realidad se enamoran del otro como consecuencia de ese engaño.

La obra muestra que el engaño no es inherentemente malo, sino algo que puede ser causado como un medio de lograr buenos y malos fines. Por eso, resulta difícil a veces distinguir entre el engaño bueno y el malo. De hecho, los personajes se ven con frecuencia atrapados en sus propias ilusiones y en las que ayudan a crear los unos para los otros. Así, por ejemplo, Benedick y Beatrice flirtean cáusticamente en el baile de máscaras, posiblemente conscientes ambos de la presencia del otro y, sin embargo, fingiendo no conocer a la persona que se esconde detrás de la máscara.

Del mismo modo, cuando Claudio ha avergonzado y rechazado a Hero, Leonato y los suyos anuncian que Hero ha muerto para castigar a Claudio por su error. Cuando Claudio regresa, penitente, para aceptar la mano de la “sobrina” de Leonato (Hero, en realidad), entra un grupo de mujeres enmascaradas y Claudio debe casarse ciegamente. El enmascaramiento de Hero y las otras mujeres revela que la institución social del matrimonio tiene poco que ver con el amor. Al final, el engaño resulta no ser ni totalmente positivo ni negativo, sino un medio de llegar al final, de crear una ilusión que ayuda a conseguir el éxito social.

Por supuesto, Mucho ruido y pocas nueces, no es tan sólo una comedia romántica. La obra crea una contrapartida más ligera y frívola de alguna de las tragedias más oscuras de Shakespeare. Como en Romeo y Julieta vemos a un amante que se hace pasar por muerto con la esperanza de una reconciliación romántica con el hombre al que está prometida. Sin embargo, a diferencia de esta tragedia, el amante no se da cuenta de su error demasiado tarde. Los amantes en Romeo y Julieta y Otelo son amantes estúpidos, en el sentido que se enamoran a primera vista y se idealizan, para más tarde mostrarse incapaces de superar las dificultades con que se encuentran sin llegar a matarse a sí mismos o el uno al otro. En La fierecilla domada, sin embargo, encontramos a amantes sabios, cuyo cortejo es más como un combate en el que cada uno de ellos deliberadamente prueba al otro. En ninguna otra obra de Shakespeare se contrastan con más claridad estos dos tipos de parejas que en Mucho ruido y pocas nueces.

A.G.

martes, 14 de febrero de 2017

Lecturas recientes: El arte de la guerra


El arte de la Guerra (siglos V-III a. C.)
Sun Tzu

El supremo arte de la guerra
es someter al enemigo sin luchar.

Concebido como un tratado militar de la antigua China, El arte de la guerra es un clásico de la ciencia de los estudios militares. Durante generaciones, los investigadores han tratado de averiguar quién fue Sun Tzu, o si en realidad existió. La leyenda afirma que fue un general chino de la época conocida como el Período de la Primavera y el Otoño. Fue éste un tiempo gran agitación en China, pues muchos estados vasallos competían por el poder y control de los territorios menos poblados del país. Bajo estas circunstancias, la destreza como guerrero de Sun Tzu estuvo muy demandada.

El arte de la guerra es un libro difícil de resumir a pesar de su brevedad. Contiene trece capítulos, si bien existe evidencia de que hubo más, cada uno de los cuales aborda un aspecto diferente de la guerra. En este corto espacio, encontramos una enorme lista de consejos militares y una gran sabiduría. Se abordan los diferentes tipos de lucha o confrontación, sea externa o interna. Se habla, por ejemplo, de la importancia de conocerte a ti mismo y a tu enemigo. Si conoces a los demás y a ti mismo, no te pondrás en peligro en el campo de batalla; si no conoces a los demás, pero te conoces a ti mismo, ganas una batalla y pierdes otra; si no conoces a los demás ni a ti mismo, estarás siempre en peligro.

Pero El Arte de la Guerra trata de algo más que la guerra. Trata de cualquier tipo de lucha o confrontación. Tomado de un modo literal, puede entenderse la utilidad de sus consejos en la guerra de la antigüedad; tomado de un modo metafórico, sus consejos se pueden aplicar fácilmente a las técnicas utilizadas en los negocios, la política o cualquier otro lugar en el que exista algún tipo de conflicto o confrontación. En este sentido, una gran parte de la obra trata del liderazgo y las mejores cualidades que ha de tener un líder: “El liderazgo es una cuestión de inteligencia, confianza, humanidad, coraje y severidad”. Sun Tzu resalta la importancia de la disciplina en el liderazgo, con recompensas y castigos establecidos que han de aplicarse de forma congruente de modo generalizado. Un buen consejo para un general, tanto como para el ejecutivo de una empresa, un entrenador o un político.

En efecto, gran parte de los contenidos de la obra son fácilmente aplicables al tiempo actual. Tomemos, por ejemplo, la siguiente frase: “Considera los defectos de la personalidad de tu enemigo y utilízalos para tu propio beneficio”. Es un buen consejo, sin duda. O estas otras: “Que tus planes sean oscuros e impenetrables como la noche”. “Toda guerra está basada en el engaño”.

Estos consejos pueden aplicarse, por ejemplo, al mundo del deporte. Dudo que los atletas profesionales participen en una competición importante sin haber analizado en casa los movimientos de sus rivales. Del mismo modo, los generales tienen que diseccionar las estrategias del enemigo hasta el más mínimo detalle antes de de articular su propia estrategia.

Este consejo es de vital importancia en un buen número de situaciones. Mucha gente comete el error de competir sin comprender a sus rivales, y lo que es peor, a veces sin ni siquiera conocerlos. Siempre que te encuentras inmerso en un conflicto, debes ser consciente de tus puntos fuertes y débiles, al igual que de los de tu rival. El consejo de Sun Tzu resulta válido en muchas situaciones diferentes.

No existe un modo mejor de aprender todas y cada una de las facetas del arte de la guerra que de personal militar con experiencia. Y mucho mejor si esa persona es también un estratega y filósofo. Esto es exactamente lo que era Sun Tzu; un militar, general, filósofo y estratega. Hoy en día, su obra es cada vez más popular entre líderes políticos, estrategas militares y profesionales de la administración de empresas y los negocios.

Podemos juzgar lo asombroso que es El arte de la guerra por el hecho de que, tal como hemos visto, sigue en valor hoy en día. Además de su relevancia histórica, el libro aún retiene su pleno valor en su habilidad de aconsejar al lector, puesto que uno puede aplicar su sabiduría a algo más que el militarismo arcaico. Por ejemplo, la frase “la mejor victoria es cuando el enemigo se rinde por voluntad propia antes de que haya hostilidades”, o “Es mejor ganar sin luchar”. Aunque Sun Tzu afirmaba esto en el contexto de la estrategia militar, este consejo se aplica a todos los conflictos, y la lucha puede significar más que sólo violencia.

Los hombres de negocios pueden utilizar, más que nadie, las enseñanzas de El arte de la guerra, pues la competencia entre los negocios modernos en el mundo de la empresa refleja la competencia entre los militares de la antigüedad.

En definitiva, una obra muy reveladora e instructiva. Un libro enigmático, mundano a veces pero tremendamente poético, cuya lectura recomiendo encarecidamente.

A.G.

sábado, 11 de febrero de 2017

Lecturas recientes: La princesa de hielo

 
La princesa de hielo (2008)
Camila Läckberg

De regreso a Fjällbacka, su pueblo natal, después del funeral de sus padres, la escritora Erica Falck se encuentra con la trágica noticia de la muere de Alex Wijkner, su amiga de la infancia. Un habitante del pueblo ha encontrado su cuerpo en una bañera llena de agua. La casa está tan fría que se ha formado hielo alrededor del cuerpo de la mujer. Sus muñecas cortadas apuntan a que ha sido un suicidio.

Alex Wijkner, de soltera Cargren, llevaba una semana muerta. Era la copropietaria de una galería de arte en la ciudad y había crecido en la casa, que aún pertenece a su familia. Últimamente había tenido la costumbre de pasar los fines de semana en la casa familiar de Fjällbacka.

Erica Falck, por su parte, es una conocida autora de biografías de prominentes escritoras suecas y ha regresado a casa para terminar la ingrata tarea de limpiar la casa de sus padres después del accidente de coche que las ha dejado huérfanas a ella y a su hermana pequeña Anna. Alex había sido su mejor amiga hasta el momento en que abandonó Fjällbacka, inesperadamente y sin previo aviso, para vivir en el extranjero a la edad de diez años. Erica, sin embargo jamás entendió el porqué de aquella huída.

Unos días después, Erica visita a los padres de Alex para expresar sus condolencias y ellos le piden que escriba un artículo conmemorativo sobre su hija para el periódico local. Esto lleva a Erica a plantearse la posibilidad de escribir un libro acerca de la vida y muerte de la hermosa pero inaccesible Alex. Será su primera obra de ficción, aunque inspirada en la vida de su amiga, cuyo fin será encontrar respuesta a las preguntas acerca de su amistad perdida.

Una de las primeras entrevistas de Erica es con Francine, una amiga y copropietaria de la galería de arte, que le dice a Erica que es imposible que Alex se suicidara, pues esperaba un hijo y estaba exultante ante tal acontecimiento. En efecto, la autopsia revelará que ha sido asesinada.

A medida que empieza a investigar la vida de Alex en la época en que ella y su familia desaparecieron de la ciudad y en los años posteriores, Erica se da cuenta de que el bloqueo del escritor contra el que lleva luchando mientras trabajaba en una biografía comienza a desaparecer. Mientras tanto, la muerte de Alex es investigada por la policía local, encabezada por Bertil Mellberg, una figura casi caricaturesca e inepta. Entre los miembros de su equipo se encuentra el detective Patrik Hedstrom, un viejo amigo de Erica, de quien estuvo enamorado en los días de la escuela. Su reencuentro reaviva el amor entre los ex compañeros de clase, de tal forma que se inicia una relación entre ambos. Aunque Patrik sigue sus propias sospechas sobre el caso, es sólo cuando Erica comienza a colaborar con él en la investigación cuando la verdad comienza a emerger de una pequeña ciudad con un pasado profundamente perturbador.

Erica y Patrik descubren que Alex no era como ella la recordaba. A pesar de estar casada, mantenía una extraña relación con un borracho del pueblo (un artista dotado, pero un caso perdido) que resulta ser el sospechoso perfecto de su asesinato. Pero más tarde hay otra muerte (otro suicidio imposible) y el caso se complica aún más.

En el curso de la novela, se revelan las vidas de muchos habitantes del pueblo. Conocemos de esta manera a Sam, el desagradable y odiado cuñado de Erica. Está casado con su hermana y quiere que Erica y Anna vendan su casa familiar para que toda la familia pueda regresar a su casa de campo en Inglaterra. A Eilert Berg, el pescador que encuentra el cuerpo de Alex e informa de su muerte, y que planea en secreto escapar de su matrimonio de cincuenta años. A Anders Nilsson, un artista alcohólico que jamás se lava ni se cambia de ropa, y que tuvo una aventura con Alex; A Henrik Wijkner, el marido de Alex, que no resulta ser quien parece al comienzo. A la anciana Nelly Lorentz, fría y rica, que desprecia a Alex por razones desconocidas, aunque parece no sentir lo mismo por su hermana Julia. A la madre de Anders Nilsson, que ha trabado durante años para Nelly Lorentz, pero desea su muerte. Y a la misma Alex, que tiene secretos que al ser revelados cambiarán las vidas de muchos habitantes de Fjällbacka.

Con todo, el interés de Läckberg se centra, más que en el crimen y su resolución, en la atmósfera, las relaciones y los secretos familiares. Erica se preocupa por su hermana y tiene un amigo, Dan, cuyo matrimonio también afronta ciertas presiones. Además, está la familia rica del pueblo. El hijo y heredero de la fortuna desapareció hace quince años, mientras el hijo adoptivo no parece trigo limpio. También está la hermana de Alex, mucho más joven que ella, un patito feo en comparación con la hermosa princesa de hielo; la revelación de su identidad resulta una gran conmoción. Läckberg hace gala de una buena caracterización. Patrick, Erica y Anna son de carne y hueso y uno llega a preocuparse por sus diferentes conflictos. Resultan creíbles, reales y humanos.

El personaje más interesante y enigmático de la novela es Alex. Gracias a las perspectivas de otros personajes, llegamos a saber ciertas cosas de ella. Conocemos algunos de sus secretos y nos enteramos de mucho acerca de por qué era así. Sin embargo, jamás llegamos a verla como una persona completa y tridimensional, sino a través del prisma de otras perspectivas.

Tal como ocurre en la vida real, hay algunos pequeños asuntos que no quedan resueltos al final, y el lector no llega a saber porqué ciertas personas simplemente no dicen la verdad. Camila Läckberg presentar varias subtramas simultáneas y es capaz de hallar explicación a las diversas muertes que acontecen. El pasado parece resuelto, aunque no parece haber reconciliación. La revelación final del mayor secreto sorprende al lector con la profundidad de su depravación, a la vez que evidencia el extremo al que ciertas personas son capaces de llegar para mantener un secreto oculto.

La princesa de hielo tiene un toque de procedimental policial, pero también se trata de una historia triste acerca del modo en que el pasado afecta al presente. Uno de los puntos fuertes de la novela es el sentido de lugar que crea su autora. Fjällbacka se hace real en cada página: sus paisajes, sonidos y olores. Läckberg hizo un gran trabajo al crear un sentimiento de vida en una pequeña comunidad donde todos se conocen y no hay secretos, o al menos eso es lo que parece a primera vista.

Los lectores acostumbrados a la novela negra clásica descubren en La princesa de hielo la presencia de unos elementos que la convierten en un producto singular. Si bien la historia está llena de acción, sus personajes revelan la vida real y se encuentran bien alejados de los estereotipos clásicos. Se trata de gente ordinaria y realista que se enfrenta a acontecimientos extraordinarios a su propia manera, a la  manera habitual de afrontar situaciones comprometidas. En ciertas ocasiones, cuando un personaje hace algo que podría ser peligroso, lo hace con una cierta curiosidad inocente, más que mediante un sentido heroico.

La princesa de hielo, la primera novela de la serie de Erica Falck, fue ganadora del premio a la mejor novela de crimen internacional del año (2008), concedido por Le Grand Prix de Littérature Policier. Segunda en ventas en Suecia, tan sólo por detrás del malogrado Stieg Larsson, Camila Läckberg hace gala de un estilo único y un sentido de la trama que la han convertido en un referente internacional. No en vano, la novela ha sido traducida a más de veinticinco idiomas.

A.G.