Presentación

La pintura de la voz (palabras con que el filósofo y escritor francés François-Marie Arouet, más conocido como Voltaire, calificó el arte de la escritura) nace con la pretensión de ser un lugar de intercambio de opiniones sobre literatura.
Cuando el tiempo me lo permita, iré publicando noticias interesantes del mundo literario, comentarios de libros que he leído recientemente, de mis obras favoritas, etc
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jueves, 11 de diciembre de 2008

Lecturas recientes: El velo pintado


El velo pintado (1925)
William Somerset Maughan


La primera escena de la historia presenta a Kitty Garstin, su joven protagonista, en pleno romance con su amante, Charlie Townsend, en el dormitorio de ella. Tras el temor a que alguien, quizá su marido, haya podido descubrirlos, la historia retrocede en el pasado y nos presenta los antecedentes de la trama: Kitty es una bella joven londinense que cumple veinticinco años sin haber alcanzado el objetivo para el que fue educada: hacer una buena boda; una labor que ha sido desempeñada por su madre tiránica, una persona obsesionada por el dinero, con el beneplácito de un padre débil e incapaz de tomar las riendas de la familia. La trama se sitúa en una época (los años veinte), en que se daba a las mujeres un tipo de educación orientada únicamente a este fin. Por miedo a quedarse soltera, Kitty accede a casarse con el bacteriológico Walter Fane, un hombre inteligente, educado y moralmente intachable, pero tímido e incapaz de expresar sus emociones, que está enamorado de ella, pero a quien ella en absoluto ama. Tras la boda, el matrimonio se traslada a Hong Kong, donde Kitty se enamora de Charlie –el vicecónsul de la colonia-, un hombre casado con hijos, apuesto y frívolo, con quien será infiel a su marido.

Descubiertas sus relaciones adúlteras, y traicionada por Charlie, que se niega a divorciarse de su esposa, Kitty se ve obligada a enfrentarse a la realidad y a viajar con su marido a una región del interior de China severamente afectada por una epidemia de cólera. Allí entrará en contacto con personas que le ayudan a sobrellevar su situación: Waddington, un hombre algo cínico y divertido, o las monjas francesas que atienden a enfermos, sobre todo niños, y entre las que destaca la personalidad de la madre superiora, una mujer nacida en el seno de una familia adinerada, que ha abandonado toda riqueza para dedicarse a los demás. Incapaz de obtener el perdón de su marido, Kitty se entrega a labores comunitarias al servicio de las monjas. El contacto con todas estas personas y las diversas experiencias ayudan a Kitty a conocerse a sí misma e incluso a valorar las virtudes y la labor ingente de su marido... a ser una persona nueva.

El velo pintado recuerda por su temática a la novela romántica tradicional. Su estilo, sin embargo, difiere un tanto del modelo tan amplia y magistralmente cultivado en Inglaterra, pues la narración de la historia se cuenta y se explica, quizá en exceso, en lugar de mostrarse mediante diálogos. Este hecho sugiere con demasiada frecuencia una impresión de distanciamiento que va en detrimento de una completa identificación y la consiguiente simpatía que debería despertar su protagonista. Se echa falta, por tanto, una mayor profusión de diálogos, si bien los pocos que se muestran entre Kitty y Charlie o Walter gozan de una enorme intensidad, capaz de lograr despertar una inesperada emoción en el lector.

Desde la crítica se ha achacado a la novela una flagrante falta de desarrollo y conclusión en un buen número de situaciones. De hecho, algunas de las relaciones entre los personajes aparecen tan sólo esbozadas, más que desarrolladas plenamente. Por ello, el lector puede fácilmente experimentar una cierta sensación de desilusión. No obstante, la novela, una de las más leídas de la literatura inglesa del siglo XX, exhibe situaciones muy emocionantes y de enorme impacto, como el desdichado final de Charlie y sus últimas palabras a Kitty o la última conversación que ella mantiene con su padre, donde se lamenta de lo banal de la relación entre padre e hija, le pide perdón por lo mal que se ha portado con él y le ruega, muerta su madre, que le deje marchar con él a América.

La novela fue llevada por primera veza a la gran pantalla por Richard Boleslawsky en 1934 y fue interpretada por la colosal Greta Garbo. Pero en el poco tiempo que me he empeñado en su búsqueda, no he logrado dar con ninguna copia de ella. En marzo de 2007 se estrenó una segunda adaptación de la novela, dirigida por John Curran y protagonizada en sus papeles principales por Naomi Watts, Edward Norton y Liev Schreiber. Reconozco que me apetece mucho verla, pero aún no he dispuesto de tiempo suficiente para hacerlo. Me interesa, sobre todo, su ambientación y me anima las buenas críticas que la película tuvo en su momento, antes siquiera de que a mí se me ocurriera leerla, que incidían en la interpretación de los actores.

A.G.

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